El Pregonero, Santo Domingo. El presidente Luis Abinader cierra una semana marcada por una creciente presión ciudadana, con protestas simultáneas en distintos puntos del Gran Santo Domingo que han puesto en el centro del debate temas económicos, sociales, de seguridad y de libertades públicas.
Durante los últimos días, los denominados “cacerolazos” se han escuchado en sectores del Distrito Nacional y Santo Domingo, donde residentes han expresado su inconformidad golpeando ollas y calderos como forma de protesta pacífica ante diversas decisiones del Gobierno.
Entre los principales reclamos figura la aplicación de medidas contempladas en la Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis, conocida como el “Plan Anticrisis”, impulsada por el Poder Ejecutivo para enfrentar el impacto económico derivado del conflicto en Oriente Medio. Diversos ciudadanos han manifestado preocupación por el efecto de estas disposiciones sobre el costo de vida.
A las manifestaciones también se han sumado críticas al nuevo Código Penal, especialmente por las disposiciones relacionadas con la difamación e injuria, calificadas por sectores de la sociedad como una posible “ley mordaza”. Las objeciones han motivado que el Congreso Nacional reabra el debate sobre la pieza legislativa y estudie modificaciones a varios de sus artículos antes de su entrada en vigor.
Otro de los detonantes de las protestas ha sido la indignación generada por la muerte del joven Darlin Mercado Reyes, de 18 años, ocurrida durante una intervención policial en Herrera. El caso provocó marchas en esa comunidad y renovó las exigencias de una reforma profunda de la Policía Nacional, así como mayores controles sobre el uso de la fuerza por parte de los agentes.
La jornada de manifestaciones alcanzó uno de sus momentos de mayor visibilidad con una concentración en la Plaza de la Bandera, donde decenas de personas se reunieron con pancartas, consignas y cornetas para expresar su rechazo a distintas políticas gubernamentales. Durante varias horas, los manifestantes también se desplazaron por las avenidas 27 de Febrero y Luperón, además de protestar frente al Tribunal Constitucional y al Ministerio de Defensa.
En ese escenario, algunos participantes expresaron críticas al Gobierno del presidente Luis Abinader y al Partido Revolucionario Moderno (PRM), llegando incluso a afirmar que la organización oficialista no volverá a ganar las elecciones de 2028, declaraciones que forman parte de las consignas de los manifestantes y no de resultados electorales.
Las movilizaciones iniciaron incluso antes de la concentración en la Plaza de la Bandera. Dirigentes del partido Opción Democrática realizaron una protesta en la avenida Winston Churchill, donde, además de cuestionar aspectos del Código Penal y la situación de la seguridad ciudadana, denunciaron el incremento de los precios de los combustibles y el alto costo de la vida.
La sucesión de protestas durante la última semana evidencia un escenario de creciente descontento en distintos sectores de la población, colocando al Gobierno de Luis Abinader ante el desafío de responder a demandas que abarcan la economía, la seguridad ciudadana, la institucionalidad y las libertades públicas.



