Por Manuel Morel Pérez
Abogado, doctor en Derecho Administrativo Iberoamericano, docente, magíster en Seguridad y Defensa Nacional, especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, especialista en Geopolítica y director ejecutivo del Observatorio de Seguridad y Defensa-RD.
La celebración de los IV Juegos Mundiales de Policía de la Unión Internacional Deportiva Policial (USIP) en nuestro país representa mucho más que una competencia deportiva, los mismos constituyen un acontecimiento de alta trascendencia institucional, diplomática y social que posiciona a República Dominicana en el escenario de alcance global, al tiempo que fortalece los procesos de modernización y transformación de la Policía Nacional.
Es la primera vez que estos juegos se celebran en el Caribe, hecho que marca un hito para la región, pero sobre todo para República Dominicana, que tiene el honor de recibir a cientos de policías de 32 naciones, unidos por una misma vocación de servicio, disciplina y compromiso. Además, este acontecimiento constituye un reconocimiento al prestigio alcanzado por el país y a la credibilidad de sus instituciones, por lo que creo justo reconocer al señor presidente de la República, Luis Abinader Corona, ya que esa iniciativa fortalece el perfil geopolítico del Estado dominicano e impulsa su presencia geoestratégica. De igual forma, al director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto R. Rodríguez García, cuyo liderazgo ha contribuido a proyectar una institución moderna y comprometida con la excelencia; así como a su subdirector general, el general Esteban Figuereo García, presidente del Comité Organizador, por su visión y dedicación durante la planificación de un evento cuya ceremonia inaugural evidenció una organización ejemplar, Asimismo, merece reconocimiento el trabajo desarrollado por el Comisionado Ejecutivo para la Reforma Policial, Luis Ernesto Garcia, el mando policial y los equipos que han trabajado para hacer posible este importante acontecimiento internacional.
Uno de los aspectos más relevantes de estos juegos es el mensaje que transmiten sobre el servicio policial. Mientras observaba la inauguración, pensaba que pocas veces la ciudadanía tiene la oportunidad de ver a los policías desde una dimensión distinta a la del uniforme y las responsabilidades cotidianas, ya que, durante años, la sociedad ha conocido al policía desde la perspectiva del servicio, el orden y la seguridad pública. Hoy también puede verlo como atleta, , competidor y representante de valores universales como la disciplina, el compañerismo, el respeto y la superación personal, una óptica que fortalece la confianza mutua entre la institución y la ciudadanía, contribuyendo a construir la proximidad policial.
Desde la perspectiva de la Marca País, el impacto también resulta significativo. Cada delegación internacional que visita República Dominicana se convierte en testigo de nuestra hospitalidad, estabilidad y capacidad organizativa. Muchas veces se subestima el valor de estos encuentros, pero la experiencia demuestra que las mejores campañas de promoción son aquellas que realizan quienes nos visitan y luego comparten sus vivencias al regresar a sus países. A esto se agrega una importante dimensión geoestratégica.
La participación de autoridades policiales internacionales genera espacios de intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas que aportan enseñanzas valiosas para los procesos de reforma, modernización y transformación policial. Más aún en una época en la que los desafíos de seguridad exigen mayores niveles de cooperación internacional.
De igual forma, estos Juegos Mundiales de Policía constituyen un aporte relevante para la reforma policial dominicana. La transformación institucional no se construye únicamente mediante leyes, reglamentos o disposiciones administrativas. También requiere una cultura organizacional basada en la disciplina, la capacitación permanente, el trabajo en equipo, el espíritu de cuerpo y el orgullo de pertenencia, que son valores que el deporte promueve de manera natural. Uno de los legados más importantes de estos juegos: demostrar que la transformación institucional también puede expresarse a través del deporte, la convivencia y el orgullo de representar a un país ante el mundo. Como bien expresa la campaña oficial del evento, «la transformación también se entrena». Por eso me resulta difícil observar estos juegos solamente desde una perspectiva deportiva. Los veo como una muestra concreta de una Policía Nacional que busca transformarse, abrirse al mundo y fortalecer sus vínculos con la ciudadanía.
Aunque todos esperamos excelentes resultados para la delegación dominicana, considero que la República Dominicana ya ha obtenido una importante victoria. No solo por la organización del evento, sino por el mensaje institucional, humano y geoestratégico que proyecta, por eso los IV Juegos Mundiales de Policía dejan una enseñanza clara: cuando una institución se transforma, cuando un país cree y cuando el deporte se convierte en un vehículo de integración, los resultados trascienden el medallero, porque el verdadero triunfo ya lo obtuvo República dominicana porque estos juegos permiten fortalecer las relaciones cívicos-policiales, agigantar la imagen positiva de República Dominicana ante el mundo y al reafirmar el compromiso de construir una Policía Nacional cada vez más profesional, cercana, humana y preparada para proteger y servir.



