El presidente Luis Abinader y el Canciller Roberto Álvarez han dicho a la comunidad internacional que no hay solución dominicana al tema haitiano y no mienten.
Haití un país considerado Estado fallido, pero con un cuerpo diplomático impresionante, una clase política irresponsable, una clase alta voraz y unos millones de huérfanos, porque así es que hay que llamar a su población, tiene años desacreditando al país y gracias a esto viviendo de la mendicidad.
Es un problema creado por otros, pero que como en otros casos el país «rico» más cercano tiene que cargar con la infausta tarea de hacerle frente y decidir entre la estabilidad de sus propios nacionales y el instinto humanitario que todos tenemos, pero que dada la embargadura del problema es imposible.
Se han hecho los locos demasiado tiempo allá y aquí y, mientras más tiempo pase mayor será el problema, más las diferencias y más difícil de arreglar la situacion. Es una queja recurrente de República Dominicana.
Ya es tiempo que las potencias que se han beneficiado de Haiti, la ONU o alguien más se haga cargo, porque la caridad empieza por casa, y Republica Dominicana tiene sus propios problemas y graves de que ocuparse.
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