Por Víctor Díaz
El merengue iba bien y los invitados se estaban disfrutando el baile con la nueva banda, hasta que alguien en el medio de la fiesta tuvo la osadía de hablar de impuestos, música del casete viejo y que más de uno pensó no volver a escuchar por ahora.
Ya no solo serán impuesto al suelo de los 12 meses, sino que un chistoso tuvo la brillante idea de ponerle impuesto al 13 también, y cuidado si aparece el 14 que también llevara esa marca.
En el medio de una crisis era de esperarse, algunas reformas para navegar por los mares de la incertidumbre en el medio de esta pandemia, algunos optimistas tenían fe de que esas medidas afectaran hasta a los mismos políticos (unos soñadores me acaban de decir alguien) pero las medidas se volvieron a quedar entre la clase media y los de a pie, como siempre el pueblo paga lo que otros gozan.
El gobierno debiera detenerse un momento y recordar, que quienes lo pusieron no fue para tener mas de lo mismo, y si será así al menos que lo dibuje un poco más porque acaban de dañar el baile.
El presidente ante la oposición a esas medidas a querido hablar de consensual, pero mi querido primero era consensual, eso era lo primero. Unos llamaron al protestar en la plaza, pero quienes apoyaron las protestas a mitad de año, ahora piden se le dé más tiempo al gobierno, es increíble la conciencia que da o quita un cargo.
Esto será crónico de una muerte anunciada con todo y funciónde cien años de soledad, o cien años mas de impuesto.



