Opinión

¿Qué se esconde detrás de las infladas encuestas del Penco-Danilismo?

Compartir

Por José Manuel Jerez


Desde hace varios días hemos venido reflexionando sobre las elecciones del 5 de julio. Llega a nuestra memoria la última reunión a final de la primera semana del mes de octubre, que sostuvimos la Directiva de la «Coalición para la defensa de la Constitución y la democracia», para hacer la última evaluación al proceso electoral interno, a llevarse a cabo el día 6 de ese mes.

Recordamos que después de diferentes análisis, argumentaciones y debidas ponderaciones, todos llegamos a la conclusión, no obstante la fragilidad e incertidumbre del voto automatizado, que tanto Luis Abinader como Leonel Fernández, ganarían las primarias internas de sus respectivos Partidos, a pesar de que manejábamos información de buena fuente, de un fraude del gobierno para dar ganador a Papá y al Penco.

Era demasiado. Hacerle eso a los dos y al mísmo tiempo, se correría un riesgo de imprevisibles consecuencias, fueron las opiniones de los más avezados. Decidieron ir primero por Leonel y más adelante por Luis.

La ambición rompió el saco, dice un refrán popular. Si las elecciones municipales hubiesen transcurrido con toda normalidad, el PRM no hubiese puesto objeción para que ese mismo sistema automatizado de votación, fuese usado en las elecciones presidenciales. El Penco habría «ganado» en primera vuelta.

Después de una última ronda de intervenciones, para cualquier acotación final, antes de dar por concluida la reunión, hicimos uso de la palabra y preguntamos: ¿Qué haremos como Coalición, cuando veamos durante el conteo televisado que el candidato del gobierno le pasa a Leonel y luego termina «ganándole»?

Hubo silencio. Todos nos miramos. Uno de los compañeros exclamó: «Bueno, ese sería un asunto que concierne al Partido». Nadie más intervino, dándo por terminada la asamblea.

Luego de concluída la reunión, en dirección a nuestro vehículo, uno de los compañeros se acerca y me dice, ¿Porqué esa pregunta, tienes alguna duda? Lo miré y le dije: «conociendo la historia política nacional y los principales acontecimientos mundiales en la lucha por el poder; así como la vulnerabilidad de la naturaleza humana, la codicia del grupo gobernante, la genuflexión y servilismo de la Junta Central Electoral; y sobretodo, el Ego, la ambición, la falta escrúpulos y el índice de maldad del gobernante de turno, él y su grupo harán lo que tengan que hacer para mantenerse en el poder».

Luego, acoté, seguirán usando todo su poder mediático y económico, para «legitimarse».

Cuando observamos en la presente campaña electoral, con miras a las elecciones del 5 de julio, que el actual gobernante ha dejado en manos de su inepto candidato las tareas de gobierno y el manejo clientelar, sin limitación alguna, de millones de pesos y dólares, así como el pago de «encuestas» que no solo lo colocan en la sugunda posición, sino que ya algunas, le dan el primer lugar en la preferencia del electorado, y otras, ganando en la primera vuelta.

Además de todo lo anterior, de repente, vemos en un programa de televisión, al ministro, álter ego del Presidente, decir que ellos reconocen que para las elecciones municipales el candidato de la oposición le llevaba más de treinta (30) puntos al candidato oficial, pero que ya eso cambió: ahora el candidato oficial le lleva varios puntos al de la oposición.

¡En dos meses aumentar más de treinta puntos! Regalando salami con pan! Sin una propuesta, idea o pensamiento! Quiero que alguien me responda: ¿En cuál democracia del mundo se ha visto semejante hazaña?

Todas esas «Encuestas», intervenciones, plumas pagadas, escritos por encargo, «bocinajes», etc, forman parte de un plan bien orquestado, cuyo fin es, no solo evitar el desangramiento de un Partido o el posicionamiento en el imaginario electoral de un candidato, NO! Todo es tendente a justificar ante el pueblo dominicano y ante la comunidad internacional, el GRAN FRAUDE que se está fraguando para las próximas elecciones.

La gran tarea de la Oposición Política, no es cómo llegar al electorado o «poner el oído en el corazón del Pueblo»; sino, cómo desarticular y desarmar pieza por pieza, el fraude montado que tiene un cártel que está dispuesto hacer lo que sea, sin importar el precio moral o económico, con tal de no salir el Poder.


El Autor es abogado y politólogo, especializado en Derecho Constitucional y Administrativo