Llegó Semana Santa y con ella todo lo que suelen hacer los dominicanos cuando hay un asueto, el fin de semana que acaba de pasar, es un ejemplo de lo que somos y nos espera,
La inconsciencia y la irresponsabilidad ciudadana por doquier, sitios atestados sin respertar el distanciamiento y la gente con la mascarilla de babero, sin embargo, el tradicional asueto esta vez es singularmente delicado.
Por un lado tenemos una industria fuertemente golpeada y que estos días caerían en sus arcas como agua en el desierto, pero por otro lado, si los ciudadanos se dejan llevar de una falsa sensación de seguridad, podríamos vernos como en diciembre, con un rebrote que eche hacia atrás los avances tan duramente obtenidos y gracias al sacrificio de todo un país.
Así que nueva vez queda pedir a la población prudencia, que disfruten con comedimiento, que no abandonen las medidas de distanciamiento, que aprendan a vivir con esta nueva realidad, y que se cuiden, por aquellos que son más vulnerables a los efectos de la enfermedad.
Aunquen estemos vacunando, eso no significa que estamos fuera de peligro.
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