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Nuevo pokemon desbloqueado explica la violación consentida

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Por Abril Peña

“Yo te pregunto y te digo, ¿quién está obligada a aguantar un castigo? ¿Quién la obliga a ella? Si tú estás pasando esa situación, o una mujer está pasando esa situación, ¿la tienen presa? ¿Es tiempo de la esclavitud?

«Si tú entiendes que tu esposo te violó un día y tú se lo soportaste, te violó una segunda vez, te violó una tercera, fue porque tú se lo consentiste. Ya no es una violación, ya es una violación consentida. Tú le estás consintiendo»

Esas fueron las palabras textuales de la honorable diputada, psicóloga de bolsillo y terapeuta sexual de novela erótica y pokemon desbloqueado Altagracia de los Santos. No conforme con las expresiones vertidas en el Congreso Nacional, donde como profesional de la salud habla de su parte en vez de vulva, se destapó con la perla de la “violación consentida” en el programa de Polítikal del famoso edificio rojo. La legisladora parece que faltó a clases el día que enseñaban en la universidad donde supuestamente estudió sobre el Círculo de la Violencia. Esa no sabe quién es Lenore Walker (la primera en estudiar el fenómeno en el año 1979), no sabe lo que es el condicionamiento ni la manipulación emocional, no sabe de baja autoestima y normalización del abuso, ya que ella misma lo trivializa. No sabe de mecanismos de defensa psicológicos ni de las barreras externas que impiden que una víctima de violencia denuncie a su victimario, dentro o no de una relación de pareja.

Asumo que no sabe con qué se come la violencia emocional o psicológica o la económica, y que el síndrome de Estocolmo es una mala palabra. La honorable no solo demuestra un desprecio garrafal por la ciencia, sino un desconocimiento total de la carrera que dijo estudiar, lo que hace temer por la estabilidad emocional de los pacientes que tengan la mala suerte de caer en sus manos —si es que tiene un consultorio— y habrá que plantearse qué les enseñará a los hombres y mujeres de su feligresía.

El círculo de la violencia es un fenómeno ampliamente estudiado, con numerosa literatura científica y médica. No es un invento progre y está a ojos vistas. Tampoco es un fenómeno exclusivo de mujeres, aunque las víctimas masculinas sean menos. Que una profesional de la salud lo ignore es catastrófico, pero que esa profesional de la salud tenga el poder de crear políticas públicas ignorando la ciencia es aún peor. Y que, para colmo, lo haga pagada con el dinero duramente ganado por todos los dominicanos hace que uno se pregunte cuántos más “profesionales” gozarán de tamaña ignorancia y cuántos más de su calaña tendrán el poder de influir en las vidas de millones de personas con sus decisiones desde ese Congreso.

Creo que lo único que podemos hacer es sugerirle a la honorable que, ya que los días que dieron esos temas en la universidad faltó, y que además parece que ha estado viviendo en el aislamiento todos estos años, que no ha podido ver las cientos de campañas de concienciación que ha habido en los medios en los últimos 25 años, donde se machaca este tema una y otra vez, es sugerirle que sea autodidacta y se lea: La mujer maltratada – Lenore E. A. Walker; Las formas del abuso: La violencia física y psíquica en la familia y fuera de ella – Juan Luis Linares; Manual de violencia familiar – Enrique Echeburúa; Abuso sexual, maltrato infantil y violencia intrafamiliar: Psicoanálisis y Psicología Clínica – Nicolás Ignacio Uribe Aramburo. Libros todos que se suelen usar en los ambientes académicos. Pero si le da mucho trabajo, bien puede pedir a ChatGPT que se los resuma, ya que su falta de tacto en sus intervenciones hace temer sobre su capacidad de lectura comprensiva y de análisis si los textos llegasen a ser muy densos, para que se los desmenucen en un idioma que ella pueda entender. Así deja de hablar desde la ignorancia, perpetuando el modelo de violencia que tanto necesitamos que desaparezca y que profesionales de bolsillo como ella se empeñan en mantener.

Ahorita, como ya es costumbre en algunas “figuras”, intentará explicar y dirá que donde dijo “dijo” era “Diego”, pero no hay segundas oportunidades cuando se habla con el corazón. Y de la abundancia del corazón habla la boca, y la de ella ha hablado en demasía.