Opinión

No al consumo de Pez Loro

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Las playas de arena blanca y los coloridos arrecifes de coral están íntimamente ligados a la imagen que se tiene del Caribe. En la actualidad ambos están bajo amenaza debido a nuestro gusto por un pez color arcoíris con boca de pico: el pez loro.

Se estima que casi la mitad de los arrecifes de coral del Caribe desaparecieron desde la década de 1970. Y el futuro parece sombrío, ya que algunos estudios proyectan que podrían desaparecer en los próximos veinte años, “ahogados” por una tupida capa de algas. La pérdida de herbívoros, tales como el pez loro y los erizos de mar, es un factor clave en la disminución del coral en la región, de acuerdo con el informe Situación y tendencias de los arrecifes de coral del Caribe: 1970-2012, elaborado por la Red Mundial de Vigilancia de los Arrecifes Coralinos, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas.

Los peces loro pasan 90% de sus días alimentándose del crecimiento excesivo de algas en los corales, ayudando a mantener un equilibrio ecológico saludable.

A medida que crecen, socavan el exoesqueleto de los corales con su boca en forma de pico. Estos trozos de corales son liberados de nuevo al medio ambiente como deposiciones de los peces y producen la arena blanca que hace famosas a las playas del Caribe. Un solo pez loro puede producir cientos de kilogramos de arena a lo largo de su vida, por lo que su función es de gran valor no solo para el bioma, sino también para la industria del turismo.

Otro problema que afecta al pez loro es el pez león, una especie invasora con un impacto significativo en la fauna de los arrecifes de coral debido a su apetito voraz por los peces pequeños.

En la actualidad se necesitan con urgencia estrategias de conservación y gestión de la pesca para preservar estos hermosos peces y los ecosistemas marinos que ayudan a mantener.

Fuentes: lareserva.com