Comentarios picantes

Muy bien por el director de la Policía Nacional

El Pregonero
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No todos los días se ve algo así. Que ex jefes y ex directores generales de la Policía Nacional se sienten en la misma mesa, sin uniformes de poder, sin egos en guardia, solo con la memoria, la experiencia y la historia a cuestas, no es un hecho menor. Es, de hecho, un mensaje.

El mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta logró algo que durante años pareció imposible: juntar generaciones que forjaron la institución, algunas con luces, otras con sombras, pero todas parte del mismo proceso histórico. Y eso, en tiempos de polarización y desconfianza hacia la autoridad, tiene un peso político e institucional enorme.

Este encuentro no fue un almuerzo cualquiera. Fue una señal de madurez. Fue decir: “Antes de seguir transformando la Policía, hay que reconciliarla consigo misma”. Y ojo, eso no significa borrar errores del pasado, sino reconocerlos, aprender y avanzar.

En un país donde la Policía ha sido muchas veces noticia por lo negativo, ver a sus antiguos jefes compartiendo reflexiones, anécdotas y visiones de futuro rompe el guion tradicional. Humaniza la institución y refuerza la idea de que la reforma policial no es solo estructural, sino también cultural y generacional.

Guzmán Peralta manda un mensaje claro: la autoridad no se impone solo con rangos, se construye con respeto a la historia y se legitima con gestos que unen, no que dividen.

Ahora bien, que nadie se confunda: la foto es buena, el gesto es correcto… pero el reto sigue siendo la calle, el ciudadano, la confianza diaria.

Si este espíritu de unidad se traduce en mejor prevención, mejor trato y menos abusos, entonces sí estaremos hablando de un punto de inflexión real.

Por ahora, queda claro algo: cuando una institución se atreve a mirarse al espejo sin miedo, ya dio el primer paso para cambiar. Y eso, picante o no, hay que decirlo.