Opinión

Las Terrenas; Estamos viviendo una transformación que debemos saber aprovechar

Compartir

Por Pedro Javier

En el marco de la celebración del 30 aniversario de la Bolsa Turística del Caribe (BTC), tuve la oportunidad de conversar con mi buen amigo Salvador Batista, destacado periodista y creador de Recorriendo con Salvador, sobre el crecimiento económico y turístico que se proyecta para Las Terrenas y toda la provincia de Samaná.

Fue una conversación que me llevó a reafirmar algo que vengo observando: nuestro destino está despertando cada vez más el interés de grandes inversionistas, cadenas hoteleras, marcas nacionales e internacionales y empresas comerciales que reconocen el potencial de esta tierra. La apuesta de grupos como Ramos y Centro Cuesta Nacional (CCN) es parte de ese movimiento que impulsa la transformación económica de nuestra zona.

Desde mi punto de vista, Las Terrenas está entrando en una etapa de crecimiento que debemos mirar con optimismo, responsabilidad y visión de futuro.

Quienes vivimos aquí vemos cómo se acondicionan terrenos, surgen nuevas construcciones y se desarrollan proyectos que van cambiando el entorno. Es natural que estos procesos traigan algunas incomodidades propias de una etapa de expansión, pero también debemos comprender las oportunidades que pueden representar para el municipio.

Como dice el refrán popular, «moño bonito aguanta jalones». Lo importante es que el esfuerzo de hoy se traduzca en oportunidades para nuestra gente, empleos, capacitación, dinamismo comercial y mejores condiciones de vida.

Ahora bien, cuando pienso en el futuro de Las Terrenas, entiendo que el crecimiento debe ir acompañado de una visión integral. No se trata solamente de atraer inversiones y construir nuevas infraestructuras, sino de prepararnos para que nuestro municipio pueda responder adecuadamente a las necesidades que traerá ese desarrollo.

Por eso, considero importante que conversemos sobre el ordenamiento territorial, el drenaje pluvial, el abastecimiento de agua potable, el saneamiento y el acondicionamiento de nuestras calles y principales vías. Son temas que forman parte de la evolución que necesita toda comunidad que aspira a crecer de manera organizada y sostenible.

En esa misma perspectiva, observo las inversiones en infraestructuras como la remodelación del peaje de El Catey, entendiendo que la conectividad y la movilidad serán cada vez más importantes para acompañar el crecimiento turístico y económico de Samaná.

Mi reflexión es sencilla: debemos mirar más allá de lo que estamos construyendo hoy y pensar en el municipio que queremos tener dentro de cinco, diez o veinte años.

Tenemos una oportunidad extraordinaria. El interés de los inversionistas, la riqueza natural de nuestro territorio y el posicionamiento turístico de Las Terrenas y Samaná como provincia, nos colocan ante un escenario prometedor. El reto está en seguir sumando voluntades, articulando esfuerzos y trabajando con una visión que permita aprovechar ese potencial en beneficio de todos.

Creo en el crecimiento de Las Terrenas, Las Galeras, Arroyo Barril, El Limón, Sánchez y creo en el potencial de Samaná y creo que nuestra gente debe ser protagonista de esta nueva etapa. Quiero ver a nuestros jóvenes preparándose para ocupar nuevas posiciones, a nuestros emprendedores encontrando más oportunidades y a nuestras comunidades avanzando junto con la transformación económica del destino.

Al final, el éxito no estará solamente en cuántos proyectos se construyan o cuántas empresas decidan invertir aquí. También estará en nuestra capacidad de convertir ese crecimiento en bienestar, oportunidades y una mejor calidad de vida para quienes hemos elegido esta tierra como nuestro hogar.

Tenemos futuro, Samaná tiene potencial y nosotros tenemos la responsabilidad de seguir construyendo, con visión y optimismo, el destino que queremos dejar a las próximas generaciones.

Esa es mi manera de ver este momento: no solo como una etapa de crecimiento, sino como una gran oportunidad para pensar en grande y seguir avanzando juntos.