La decisión de Hacienda de reducir el metraje entre bancas y permitiendo incluso que estén cerca de escuelas y hospitales es un desatino total.
En un país donde los estudios dicen que la mayor cantidad de delincuencia está en la juventud, permitir que un vicio que en el fondo es lo que es, crezca y este más a la mano de ellos, es una locura que no cuadra con las políticas de educación de este gobierno ni con la obtención de los objetivos del milenio.
En nuestros barrios la presencia de bancas es ridículamente alta, si a eso le sumamos la falta de complejos deportivos, actividades socioculturales, artísticas y educativas que mantenga a nuestros niños y jóvenes fuera de las calles y la existencia de puntos de drogas en cada esquina, máquinas tragamonedas, poca supervisión de los padres que están posiblemente en una larga jornada de trabajo, las narconovelas y algunos otros antivalores y ahora le agregamos el componente que a la salida de la escuela posiblemente se encuentren con una banca, es una receta para el desastre.
Lo mucho hasta Dios lo ve, legalicen las bancas ya existentes si quieren, total ya están y la falta de institucionalidad evitara que se puedan cerrar, pero no abran una llave solo por voracidad fiscal. Si quieren dinero persigan a los evasores que todos sabemos que son muchos y sean más comedidos en el gasto, con esas tres cosas lo tendrán y de sobra.
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