Por Liza María Martínez
El Pregonero, Santo Domingo.- La neurocoach Emma Carolina Fernández afirmó que los problemas de rendimiento académico no surgen de manera repentina al final del período lectivo, sino que se desarrollan gradualmente a lo largo de todo el año escolar.
Al referirse a los casos en que estudiantes deben tomar tutorías tras obtener malos resultados, Fernández sostuvo que la responsabilidad no siempre recae únicamente sobre el alumno, ya que los padres también tienen un papel fundamental en el seguimiento de su desempeño.
“El fracaso de un año escolar se gesta desde el primer día de clases. Las notas no las entregan al final del año por sorpresa”, expresó.
La especialista explicó que, cuando existe una supervisión constante por parte de los padres y aun así el estudiante incumple con sus responsabilidades, es válido exigirle que asuma las consecuencias de sus acciones.
Sin embargo, señaló que también debe evaluarse el nivel de acompañamiento que recibió durante el proceso.
Fernández consideró que, si hubo fallas tanto del estudiante como de los padres en el seguimiento académico, la responsabilidad debe ser compartida.
Exhortó a las familias a establecer reglas claras y mantener una comunicación permanente sobre el desempeño escolar, en lugar de actuar únicamente cuando aparecen los problemas.
“Las reglas de juego no se establecen después del problema”,concluyó.



