Editorial

El desorden tras Semana Santa

El Pregonero
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Este año nos volvemos a sorprender por el desorden que queda en los espacios públicos tras el asueto de la Semana Santa, los gobiernos locales intentaron reducirlo prohibiendo las fiestas, como si el problema fuesen las fiestas y no la falta de educación de los dominicanos, pero sobre todo la falta régimen de consecuencias.

La mayoría de los dominicanos desde que coge un avión se le se resetea el cerebro y se comporta como un ser civilizado, ¿No nos preguntamos porqué? ¿Porqué allá sí nos portamos bien y aquí no ? ¿No será que sabemos que si nos agarran bebiendo en el vehículo, tirando basura a las calles o rebasamos por donde no se debe al manejar pagaremos un precio?

¿Qué evita que en playas y parques en fechas como esta haya suficiente supervisión como para obligar a los ciudadanos a comportarse como la gente e incluso multarles o apresarles de ser necesario? ¿Qué evita que las patrullas en las carreteras multen a todos los que se meten por los paseos o en vía contraria?

Llorarán el primer año, al año siguiente se alinean, solo hay que recordar cuando años atrás se obligó a la población a usar cinturón, hoy la mayoría lo usa.

El problema, no son la fiestas, es la gente mal educada y con la certeza de que nadie les llamará la atención y no tendrán que pagar ningún costo por su mal comportamiento. El problema radica en la histórica falta de voluntad política de las autoridades de todos los colores, de hacer cumplir las leyes, aun que caiga mal y se pierdan unos votos, a la larga todos lo agradeceríamos.