Opinión

¿Así pretenden dirigir la Facultad de Ciencias de la Salud?

Compartir

Por Paloma Linarez

Dirigente Estudiantil de la VED

Ya está bueno del relajo que tienen en la Escuela de Medicina de la UASD. Cada vez que llega el proceso de selección de asignaturas, los estudiantes entran en estrés, desesperación y frustración porque conseguir cupos se vuelve una pelea, y lo peor de todo es que cuando uno necesita hablar con el Director de la Escuela, simplemente desaparece.

Nadie sabe dónde está. Nadie responde. Uno llama, escribe, pregunta y da vueltas como un loco buscando una solución mientras las materias se llenan y el semestre se complica. ¿Cómo es posible que el principal responsable de la escuela no aparezca precisamente cuando más se necesita?

Miles de estudiantes se sacrifican día y noche para poder estudiar Medicina en la UASD. Hay jóvenes que vienen desde lejos, que hacen sacrificios económicos enormes, que trabajan y estudian al mismo tiempo, para que al final terminen retrasándose por falta de cupos y por una gestión que no da respuestas.

Y lo más indignante es ver personas aspirando a posiciones más grandes dentro de la Facultad de Ciencias de la Salud cuando ni siquiera pueden resolver los problemas básicos de los estudiantes. Una persona que no escucha al estudiantado, que no da la cara y que aparece huyéndole a los problemas en cada selección de materias, no puede pretender dirigir una facultad completa.

La UASD no merece autoridades desconectadas de la realidad estudiantil. La UASD necesita gente con calidad humana, capacidad de trabajo y deseo de resolver. Porque dirigir no es sentarse en una oficina ni buscar poder; dirigir es servir.

Muchos estudiantes terminan pensando en irse para universidades privadas no porque quieran abandonar la UASD, sino porque se cansan del abandono, del caos y de la falta de respuesta. Y eso duele, porque la UASD es del pueblo y merece defenderse, pero también merece que se denuncien las cosas que están mal.

El estudiante de Medicina está cansado de correr detrás de funcionarios para resolver problemas que deberían tener solución inmediata. Está cansado de sentirse ignorado. Está cansado de que jueguen con su tiempo y con su futuro.

La Escuela de Medicina necesita un cambio urgente. Necesita autoridades presentes, responsables y humanas. Porque el respeto al estudiante no puede seguir siendo opcional.