Curiosidades del ISFODOSU

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Por Dr. Basilio Florentino Morillo


El Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, mejor conocido por sus siglas: ISFODOSU, ha ocupado el segundo lugar nacional como institución de educación superior en el ranking internacional de Webometrics 2020, según se publicó en el diario El Día, el pasado 11 de agosto. Pero lo que no señala el diario es que la Pontificia Universidad Católica, Madre y Maestra (PUCMM) fue la primera y que la tercera plaza fue obtenida por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Es sorprendente que el ISFODOSU solo obtenga el segundo lugar nacional y no el primero del mundo. Esta institución cuenta con una matrícula de 3,910 estudiantes y con un presupuesto de 2,375 millones de pesos. Es decir, la exorbitante suma de 607 mil pesos por estudiante.

En cambio, es difícil de entender que una universidad como la UASD, con una elevada matrícula, ascendente a 206,441 estudiantes y con un presupuesto de 10,483 millones de pesos logre el tercer lugar nacional en el referido ranking. Estamos diciendo que, con apenas 50,780 pesos por estudiantes la UASD logró esta importante tercera plaza. Un logro aún más valorado sabiendo que esta cuota por estudiante es más de 11 veces inferior a la del ISFODOSU.

No existen dudas de que el concepto de eficiencia en el ISFODOSU deberá ser revisado por las próximas autoridades que tomen las riendas de esa institución. Históricamente, los estudiantes egresados del ISFODUSU han tenido fama de ser de los mejores formados. Esto se ha quedado demostrado en los concursos de oposición del Ministerio de Educación (MINERD) para permitir el ingreso de docentes al sistema educativo. En el 2012, 2013 y en el 2015 sus egresados ocuparon el primer lugar en puntuación, según los respectivos informes del MINERD.

Esos importantes resultados han sido logrados por la institución con un presupuesto por estudiante muy inferior al de los últimos años. Por ejemplo, en el  2012 el presupuesto por estudiante estuvo por debajo de los 40 mil pesos, una cantidad 15 veces inferior a la del 2020. En este escenario en el que acuñamos el concepto de eficiencia no se deja esperar la pregunta a la cual debemos dar respuesta: ¿cuál sería más eficiente, el ISFODOSU del 2020 o el ISFODOSU del 2012?

Si el concepto eficiencia alude al alcance de los objetivos de la institución al menor costo y con iguales estándares de calidad, no tenemos dudas de que el ISFODOSU del 2012 fue más eficiente que el ISFODOSU del 2020. En este sentido, las nuevas autoridades que asuman en la institución deberán concentrar sus esfuerzos en hacerla nuevamente eficiente, ya que la política del cambio que impulsa el Presidente Luis Abinader no admite el despilfarro.

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