Por Manuel Berroa
La verdad es que me sorprende el grado de empatía que solemos tener con los extranjeros que visitan nuestro hermoso país, eso atrae a los turistas; un buen trato, una sonrisa, un saludo, un presente, un buen plato tradicional de comida y toda esa sabrosura que bien nos identifica como Dominicanos, lo que hace realmente la mejor carta de presentación de República Dominicana.
Es bueno ser así, pero ojo no sólo con los extranjeros, sino también con nuestros propios conciudadanos, porque así podemos mostrar unión ante cualquier mirada de persona alguna llegada de otro país… Dejemos de que por el hecho que alguien del extranjero pudo ir a una universidad a la cual nosotros no pudimos asistir, de idolatrarlos, de brindarle todos los espacios disponibles de comunicación para que venga a burlarse de los nuestros, simplemente porque se montó en un avión, habla diferente a nosotros y sabe usar las palabras y jugar con nuestras mentes, hay que rendirle tributo.
No está defendiendo absolutamente nada, no le importa en lo más mínimo si se aprueba o no el Aborto en sus 3 causales, la «Iglesia» trae un carajo a la vela para que defienda su criterio de una manera política, cuando su posición es Cristiana y para colmo de males lo endiosan, como que él tiene la verdad absoluta, ya ha ganado más dinero en sus famosos debates que lo que pueden producir sus contrincantes y da pena que nosotros mismos nos burlemos de los nuestros, dándole si quiera un gramo de tolerancia a quien viene a decirnos en nuestra propia Patria que somos unos Brutos y que necesitamos de un simple mortal para ponernos de acuerdo en un tema meramente nuestro…. Si estuviera en mis manos decidir, declararía a ese elemento como persona no grata en República Dominicana y sus Embajadas a nivel internacional.



