Y regresamos finalmente al famoso «acta mata voto» y los candidatos tendrán que enfrentar no solo el gasto de unas nuevas elecciones, sino el costo que implica el uso de delegados y el peligro que estos sean sobornados con la finalidad de torcer la voluntad popular.
En este juego solo podrán participar con éxito aquellos con el dinero y la sagacidad suficiente para enfrentar semejante gasto.
Un total retroceso para la democracia que amenaza con sumergirnos en el desorden, el pasado 16 de febrero hubo varios muertos, si no nos andamos con cuidado, en marzo el resultado podría ser aún peor.
Mientras, las fuerzas políticas se tiran la pelota entre sí, nadie quiere que cuando termine la música, esta quede en sus manos.
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