Por Carlos Silver.
Observo con indignación la mediocridad humana. Héroes con las manos más vacías que el alma de un Higuero. Portentosos jerarcas presumidos, que se mueven en negras caravanas del poder, indiferentes ante las miradas hambrientas de sus pueblos subyugados. Glorias terrenales que al final dejan sus arcas espirituales, más llenas de culpas y cargos de conciencia, que de algún don valioso.
El tiempo invertido en este plano terrenal temporal, es tiempo PERDIDO si no se dedica a SERVIR y a elevar el alma hacia la mirada del Creador.
No existen espíritus con bolsillos y mucho menos cuentas bancarias del paraíso o el infierno.
Miro con seguridad, las bendiciones que vienen desde lo alto, indetenibles, a caer sobre aquellos y aquellas que comprenden que la vida, no es más que un examen divino y la felicidad es una A en nuestros récords de vida, que solo se gana, CON AMAR AL PRÓJIMO COMO A UNO MISMO.



