Opinión

Una huelga inoportuna y mal enfocada del Colegio Médico Dominicano

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Por Karen Serrata

Una vez más, el Colegio Médico Dominicano (CMD), encabezado por el doctor Waldo Ariel Suero, recurre a su arma favorita: la huelga. Esta vez, un paro nacional de 48 horas afectará a todos los hospitales del Servicio Nacional de Salud, Conape y centros de autogestión. Según el gremio, la protesta responde a la cancelación reciente de 14 médicos, lo cual califican como un atentado contra los derechos laborales del personal de salud. Pero, cuando se analiza el contexto completo, resulta evidente que la posición del CMD no solo carece de ponderación, sino que representa un uso abusivo del poder gremial, ajeno al compromiso social que se espera de una entidad de su naturaleza.

El Ministerio de Salud Pública ha explicado que las desvinculaciones responden a casos graves: inasistencias recurrentes, duplicidad de nómina y faltas de tercer grado conforme a la Ley 41-08 de Función Pública. ¿Con qué moral puede el CMD, en defensa de sus afiliados, justificar que un médico cobre dos sueldos por cargos simultáneos en el Estado o que falte reiteradamente sin consecuencias? ¿Acaso el gremio considera que sus miembros están por encima de la ley?

No es posible que el Colegio Médico pretenda paralizar las actividades hospitalarias y lacerar el derecho a la salud de los más vulnerables por una situación donde las autoridades han demostrado que hubo violación flagrante a las normativas. Esta actitud no solo es irresponsable, sino profundamente insensible frente a una población que depende del servicio público para sobrevivir. El derecho a la protesta no puede ser excusa para encubrir irregularidades ni para chantajear a las instituciones.

La huelga convocada por el doctor Waldo Ariel Suero no es un acto de valentía gremial, sino una expresión de populismo desgastado que prioriza el ruido mediático por encima del verdadero bienestar de los médicos y la ciudadanía. El CMD, bajo su liderazgo, ha convertido la confrontación en una rutina y el interés colectivo en rehén de intereses corporativos mal enfocados.

La sociedad dominicana necesita un Colegio Médico que defienda los derechos laborales con base en la ley, que promueva la transparencia y que sea ejemplo de ética institucional. Las huelgas no pueden seguir siendo el refugio de quienes rehúyen asumir responsabilidades cuando se exigen cuentas claras.

Menos excusas, menos amenazas y más compromiso con la salud del pueblo. Ese debe ser el verdadero juramento.