En la política dominicana pasan cosas curiosas, pero lo que está ocurriendo con Gonzalo Castillo parece sacado de un guion extraño.
Mientras en el escenario político ya se mueven con fuerza los aspirantes presidenciales rumbo al 2028, en el PLD hay un fenómeno peculiar: se siente una campaña… pero sin candidato visible.
En redes sociales, en grupos políticos y en algunas estructuras del partido, el nombre de Gonzalo comienza a mencionarse con insistencia. Aparecen actos de juramentaciones, mensajes, comentarios y hasta ciertos movimientos que dan la impresión de que algo se está preparando. Sin embargo, el propio Gonzalo Castillo se mantiene sin apariciones políticas contundentes y sin una señal clara de que realmente está en la carrera.
Y ahí surge la pregunta inevitable: ¿Puede existir una campaña sin candidato?
Algunos dicen que se trata de una estrategia para medir el terreno. Otros creen que hay sectores que quieren revivir una candidatura que todavía no existe.
Lo cierto es que una campaña necesita liderazgo visible, narrativa clara y dirección política. Sin eso, todo queda en un ruido político que no termina de convertirse en proyecto.
Porque al final, en política hay una regla sencilla:
si el candidato no habla, la campaña no camina.
Y por ahora, lo de Gonzalo parece exactamente eso: una campaña… sin candidato.



