El presidente Luis Abinader tiró una propuesta interesante en medio de la turbulencia internacional provocada por la crisis del petróleo: que el sector privado evalúe el trabajo remoto para reducir el consumo de combustibles.
La idea no es descabellada. Si miles de empleados no tienen que salir todos los días a las calles, menos vehículos circulan, menos gasolina se consume y menos presión hay sobre los precios. En un país que importa el 100 % de sus combustibles, cualquier medida que reduzca el gasto energético merece ser analizada.
Pero la pregunta que queda sobre la mesa es otra: ¿Está el sector privado dominicano preparado para adoptar ese modelo de forma masiva?
Ahora bien… La propuesta del teletrabajo abre un debate interesante sobre movilidad, productividad y consumo energético en el país.
Porque al final, más allá de los subsidios y las cifras, el desafío es claro: cómo enfrentar una crisis global sin que el bolsillo del dominicano termine pagando la factura completa.
Y en ese escenario, cada idea cuenta.



