Editorial

Un presupuesto que no aguanta el verano

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@abrilpenaabreu

El gobierno dominicano aprobó RD$13,748 millones para subsidiar los combustibles durante todo el 2026, una cifra que en el momento de su aprobación parecía razonable y que hoy, a apenas diez semanas de iniciado el año, ya luce insuficiente.

La semana del 7 al 13 de marzo el Estado destinó RD$544.8 millones para contener el impacto de la crisis en Medio Oriente y evitar que el aumento llegara al consumidor final por encima de cinco pesos por galón. La semana siguiente esa cifra se duplicó, RD$1,189.8 millones en siete días, el monto más alto registrado en lo que va del año. En conjunto, en solo dos semanas se erogaron casi RD$1,735 millones. La matemática no necesita explicación, a ese ritmo el presupuesto anual no llega al verano.

El problema no es el subsidio en sí, en momentos de volatilidad extrema proteger al consumidor es una obligación del Estado, el problema es que este país lleva décadas llegando a cada crisis en las mismas condiciones, sin reservas estratégicas significativas, sin una matriz energética diversificada que amortigüe los golpes externos y con el 83% de su electricidad dependiendo de combustibles fósiles que no produce y que importa a precios que otros fijan.

Cada vez que el mundo estornuda, nosotros pagamos la fiebre.

La pregunta que el país tiene derecho a hacerse no es si el gobierno está manejando bien la crisis inmediata, es si alguien está usando esta crisis para acelerar la conversación que llevamos años postergando, la de cómo construir una matriz energética que nos deje de poner a merced de lo que decidan en Medio Oriente, en Moscú o en Washington.

Porque subsidiar sin transformar no es política energética, es administrar la dependencia, y la dependencia, como esta semana vuelve a demostrarnos, siempre cobra.