Por Yari Tapia
Para nadie es un secreto que las drogas son el mayor enemigo que acompaña a millones de adolescentes y adultos alrededor del mundo y República Dominicana no es la excepción.
Es muy común encontrar en cualquier calle del país a un adicto de estas sustancias, y es que la misma se encarga de darle una total transformación a quienes se dedican a este tóxico acto.
Las drogas son una sustancia química natural o sintética con efectos sobre el sistema nervioso central, que se consume para obtener una alteración del estado de ánimo que resulta «placentera» y que puede producir fenómenos de tolerancia y adicción.
Por el consumo de sustancias nocivas se han visto destruidas familias enteras, profesiones rodar por el suelo, importantes posiciones tiradas por la borda y personas convertirse en la imagen menos deseada por ciudadanos, que consientes del daño que pueden causarse, nunca tomarían la fatal decisión de inhalar, inyectarse o fumar cualquier estupefaciente maligno.
Tal es el caso de Tania Fernández, procedente de una respetable y muy admirable familia de Mao, quien hoy día es un triste espejo de los daños a que se exponen quienes tienen la debilidad de caer en el mundo de las drogas.
La nariz totalmente destruida y el paladar perforado por el consumo de cocaína, es lo que queda de la elegante, esbelta y simpática mulata maeña, quien antes de ser una adicta presumía de un hermoso rostro.
Para Tania, tener una nariz reparada es menos doloroso que recordar la degradación moral y social a la que estuvo expuesta.
Y es que además del daño que se causó a sí misma, también le quedan las secuelas del dolor que les produjo a su familia y el rechazo que recibía de la sociedad.
La señora Fernández, con ayuda de sus seres queridos y gracias a su decisión de alejarse de ese podrido mundo de los vicios, pasó dos años en Hogares Crea, donde logró decirle adiós a su peor enemigo y en la actualidad se dedica ayudar en Progresando con Solidaridad (Prosoli) del despacho de la Primera Dama y lleva charlas a las escuelas para ayudar a crear conciencia sobre las terribles consecuencias de ser un drogadicto.
Pero no todos corren con la misma suerte que Tania, a diario se pueden ver caer a más de uno por una sobredosis, personas que queriendo escapar de una realidad dolorosa se dejan engañar por las falsas expectativas de consumir algún estupefaciente.
No menos cierto es que el gran problema no radica en quienes la buscan como “un vaso de agua en el desierto”, sino en aquellas personas que se dedican al tráfico y contrabando de la misma.
Este reportaje fue redactado a partir de otros trabajos periodísticos y vídeos de Youtube sobre la señora Fernández, debido al mal momento de la pandemia del coronavirus que se vive en el país y el mundo.
Fuentes: Mao en el Corazón, Tiempo Solidario, Mil historias de Yudith Lecler



