Opinión

Presidente: aguante el brazo

Por LUIS ENCARNACIÓN PIMENTEL


Sondeo


Compartir

Ante la crisis económica y el agravamiento de los problemas sociales en diversos órdenes, el presidente Abinader tendría que afinar más y muy bien el olfato y la puntería, para evitar que el remedio propuesto por técnicos y asesores en materia impositiva resulte peor que la enfermedad. Los pueblos, que tienen estómagos, son muy sensibles y en el momento menos esperado responden y se sobreponen a la falta de tacto y de prudencia de funcionarios que no ven ni miden las consecuencias de algunas medidas oficiales en coyunturas difíciles o muy especiales.

En todos los gobiernos aparece gente de esa calaña, que provoca el daño y después el presidente en ejercicio, que da el visto bueno, es al que se le anota en la cuenta. Desde el poder, donde muchos se marean y olvidan que lo que sube baja, no todo se puede ni se impone; hay líneas que no se cruzan.

Se intentó con el disparate de reforma fiscal del anterior ministro de Hacienda, de quien ya nadie se acuerda, que por la presión y ser inaplicable hubo de engavetarse. Aunque desesperado el gobierno, porque es verdad que está urgido de recursos, después vino con el engaño del Plan anti-crisis, que no resolvió nada y que, con los “palos acechaos” reiterados, tiene a la población que menos puede y a la clase media al coger el monte, cuando no empujados a la quiebra o sumidos en la impotencia y la desesperación.

Ahí está el caso dramático y sobrecogedor del joyero Ray Vidal, que bajo llanto y voz quebrada denuncia que, sin hacer nada indebido, la DGII le ha notificado una multa de unos 14 millones de pesos. Clama por una ayuda legal y se queja de una verdad de todo tamaño: el sistema está diseñado para que los emprendedores no crezcan, sino para que desaparezcan.

Lo que ocurre con negocios de tradición y con muchos sin nombre ni gran tamaño a los que la crisis y las reglas sacan del mercado. Sin las condiciones mínimas, el 15 entra en vigencia la Factura Electrónica para pequeñas y microempresas, bajo amenaza de multas y sanciones. Otro trauma en pie.

Y aumentó el R-17, el marbete, el pasaporte VIP, el normal, la licencia de conducir, la renovación, el carnet de aprendizaje, el papel de buena conducta, la gasolina, la medicina, la comida, la factura eléctrica. Todo.

Y Magín vuelve a hablar de reforma, porque los ingresos son del 15 al 16 por ciento y los gastos de un 19%.

¿A dónde se va a llegar con los abusos?

La tuerca no se puede apretar más, presidente.

Es hora de aguantar el brazo y no dar pasos en falso ni saltar al vacío.

Encar-medios@hotmail.com