Por Gabriela Porterfield
El tema de la reforma policial es una propuesta que ha servido como mercadeo para las campañas políticas de diversos candidatos a la presidencia en los últimos años e impulsarse. Y bien es cierto que este es un tópico que toca una fibra sensible de la población dominicana ya que hace años los residentes han perdido cada vez más la credibilidad en las autoridades que deberían ser los referentes de la protección y la seguridad ciudadana.
La Policía Nacional cada año es parte de casos que lamentablemente ocupan portadas en los diferentes tipos de medios de comunicación en el país por ser sucesos negativos y que afectan de gran manera la vida y el orden de los dominicanos.
Recientemente hemos conocido el hecho que involucra a un equipo de varios agentes en la matanza de una pareja de esposos cristianos en el municipio de Villa Altagracia, hecho que ha consternado a toda la población por los errores de logística que conllevó el mismo. Podríamos decir que este lamentable acto ha provocado que los planes del poder ejecutivo en cuanto a la tan añorada reforma policial fuesen adelantados.
El presidente Luis Abinader ha juramentado una comisión que ha de encargarse de la renovación de la Policía Nacional, lo que nos genera grandes expectativas sobre el cuerpo de dichas autoridades.
¿Se estará tomando en cuenta perfiles psicológicos para la aceptación de nuevos miembros en dicho organismo? ¿Cuáles son los parámetros y los requisitos a tomar en cuenta de ahora en adelante para la conformación de la Policía Nacional? ¿Estará realmente completa la comisión encargada de la nueva reforma policial o podría haber otras personalidades que harían un mejor aporte? ¿Será posible modificar mafias y metodologías del accionar de los agentes actuales y de sus superiores? Son solo algunas cuestionantes acerca de este evento que nos genera esperanza a la ciudadanía dominicana.



