Opinión

Sobre Faride, Biblia y Escuela

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Por Kalil Michel Prebot 


La postura de faride hay que analizarla en dos contextos separados, uno jurídico y el otro político.

El primero, desde la óptica jurídica la imposición de cualquier tipo de creencias o preferencias es de hecho inconstitucional, no obstante que el concordado suscrito por el Estado dominicano donde oficializa la religión católica en República Dominicana. 

La determinación constitucional de la familia según el credo Católico contrapuesto con el artículo 43 y 45 de la constitución dominicana, expone que jurídicamente al invocar los principios constitucionales de igualdad y libertad debería existir la pluralidad de elección teológica en República Dominicana. Sin ninguna imposición. Lo que hace atendible jurídicamente el planteamiento de ella. Ahora bien, desde la óptica política, en un país en donde su fundador basó el diseño de su pabellón en cruz blanca cristiana, con un escudo en cuyo centro hay una biblia abierta en San Juan, cuando en 1844 la redacción de la primera constitución 8 de los constituyentes eran clérigos, donde la iglesia ha sostenido dictadores, tumbados presidentes democráticos e impuesto la penalización del aborto por ley,  políticamente es un suicidio plantar algo así. Pues al margen de que me incluyo entre los que pienso que a República Dominicana hay que acercarla más a Dios, al propugnar por un Estado laico, ella se sitúa en la franja de Los tachados por el poder de la Santa inquisición y fácticamente contra eso ni Perón ni Trujillo ni Juan Bosch pudieron. 

Sin dudas, es seductor el placer del aplauso generado por los planteamientos mediáticos con uno que otro tema expuesto, pero no todos los temas se abordan con el mismo tenor, pues el alfarero que olvida la consecuencia de la candela un día en un desliz se quema, no creo que Faride esté contra la iglesia ni contra la biblia y menos contra Dios, creo todo lo contrario, creo que  en Faride no hubo mala intención, tal vez hubo candido manejo, que podría generar mala interpretación.

¡Reflexionemos!