Hay que admitir que el gobierno central, las instituciones de emergencia y la mayoría de las alcaldías pasaron La prueba del paso de la Tormenta Franklin, en esta ocasión no se les puede acusar de falta de previsión o de que se dejase sola la población, en medio de las inundaciones provocadas por el fenómeno.
Pero si algo nos enseñó Franklin es que estamos en pañales, si una tormenta sin grandes vientos, es capaz de crear tal daño, si las vaguadas del año pasado en el este o las lluvias que inundaron la capital, dejaron tanto desastre a su paso, que pasaría si nos diese de frente un ciclón, huracán o terremoto?
Hagámonos de cuenta que esto fue ensayo y tomemos la difícil decisión de empezar a revisar los porqués de las inundaciones para mitigar en lo posible, revisar edificaciones en situaciones de riesgo que se saben dónde están, aunque nadie haya querido hasta la fecha tomar el toro por los cuernos y pagar el costo político de hacer lo qué hay que hacer.
La biblia en el escudo si queremos pensarlo de esa manera nos ha cuidado hasta la fecha y hemos tenido la suerte de no enfrentar grandes fenómenos atmosféricos, pero eso es hasta un día, cuando se nos acabe la suerte, a Dios que nos agarre confesados.



