Por Charlie Núñez
El expresidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina Sánchez, dio unas declaraciones el fin de semana pasado que, más que políticas, son una obra de arte.
Quien observa el video, nota que nada fue improvisado, fue fríamente calculado, lo que se iba a decir y cómo lo iba a decir, y el gobierno de Luis recibió uno de los golpes más contundentes a su alocada carrera de endeudamiento, improvisación y manipulación.
Para ser perfecto, a ese escenario solo faltó manejar el entorno que rodeó al expresidente; y no me refiero a Jhonny Pujols.
Al observar las respuestas por parte de los funcionarios y “voceros” en los medios, se nota que sintieron el impacto de esas declaraciones y yo les digo que el presupuesto publicitario del año no equilibra el daño recibido producto de las mismas.
Aprendan esta: si Danilo Medina hubiese estado en la presidencia de la República y se veía precisado a enviar una comisión donde Leonel Fernández, esa comisión llega con un plan; si hubiera sido lo contrario y es Leonel el presidente y una comisión va donde Danilo, le llevan un plan. Esa es la diferencia entre los discípulos de Bosch y ustedes; a nosotros nos enseñaron así y ahí está el resultado en veinte años de gobierno.
Si se fijan, desde Luis para abajo, todos están diciendo lo mismo: “PROTECCIÓN”, lo que significa que es una palabra hueca sacada de la cajita del marketing; la están usando para justificar la mayoría de acciones irresponsables del gobierno.
La realidad es que cada “protección” envuelve altas sumas de dinero que de manera rápida pasan por las manos de “los protectores”, sin ninguna transparencia.
Quienes planifican, por una razón o por otras, están en lugares distintos; se impone nueva vez, por necesidad, unirnos para devolverle a este pueblo y al país lo que se necesita para seguir adelante, recuperar el Congreso Nacional, los ayuntamientos y la dirección de Estado y que “los sin planes” regresen a su escenario natural, el de criticar, solo que esta vez se van podridos en cuarto, dejando atrás el amargo sabor de un retroceso.



