Política

Roberto Ángel advierte sobre posible surgimiento de un “outsider” en la política dominicana

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Por Kelvin Ortiz Faña


El Pregonero, Santo Domingo.– El ministro de Cultura y miembro de la Dirección Política del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Roberto Ángel Salcedo, advirtió que la República Dominicana no está exenta del surgimiento de una figura política “outsider” capaz de capitalizar el desencanto ciudadano frente a los partidos y liderazgos tradicionales.

En su artículo de opinión titulado “El pensamiento del outsider”, publicado en el periódico El Día, Salcedo analiza este fenómeno a partir de distintas experiencias políticas latinoamericanas y plantea que el país debe prestar atención a las condiciones que históricamente han facilitado la aparición de liderazgos que se presentan como ajenos al sistema político establecido.

El dirigente político sostiene que cuando los partidos pierden capacidad para canalizar las demandas sociales, ya sea por corrupción, rigidez ideológica o desconexión con amplios sectores de la población, puede producirse un “vacío de representación” que termina siendo aprovechado por figuras externas a la política tradicional.

Para sustentar su análisis, Salcedo recurre a los planteamientos de los politólogos Kenneth Roberts y Carlos de la Torre, quienes han estudiado las crisis de representación y las narrativas utilizadas por los denominados outsiders para construir respaldo electoral.

El ministro de Cultura hace un recorrido por diferentes experiencias de América Latina, comenzando por Fernando Collor de Mello, quien llegó al poder en Brasil en 1989 proyectándose como una figura distante de los grandes partidos y enfrentada a los privilegios existentes dentro del Estado.

También aborda el caso del expresidente peruano Alberto Fujimori, quien alcanzó la Presidencia en 1990 sin una trayectoria política tradicional y construyó parte importante de su propuesta sobre el rechazo a los partidos establecidos.

Salcedo señala que la experiencia de Fujimori también evidencia uno de los principales riesgos asociados a este tipo de liderazgo: el debilitamiento de las instituciones cuando la voluntad popular es utilizada como argumento para reducir los controles y contrapesos democráticos.

Asimismo, analiza el ascenso del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien aprovechó el desgaste del bipartidismo venezolano para impulsar posteriormente un proyecto político con vocación refundacional y de permanencia en el poder.

Milei y Bukele como referentes contemporáneos

Roberto Ángel dedica parte de su análisis a dos de los principales exponentes contemporáneos de esta corriente política: Javier Milei, presidente de Argentina, y Nayib Bukele, mandatario de El Salvador.

Sobre Milei, destaca que revitalizó el discurso contra las élites políticas mediante el concepto de “la casta”, apoyándose además en las redes sociales y en una forma de comunicación que rompe deliberadamente con los códigos tradicionales de la actividad política.

En el caso de Bukele, señala la dimensión generacional y comunicacional de su liderazgo, especialmente por la utilización de las plataformas digitales para establecer una relación directa con la ciudadanía, reduciendo el papel de intermediación que históricamente han desempeñado los partidos políticos y los medios de comunicación tradicionales.

Salcedo advierte, sin embargo, que el fenómeno del outsider no debe ser idealizado, debido a que la relación directa entre el líder y la ciudadanía puede terminar generando fuertes tensiones con las instituciones democráticas y sus sistemas de contrapesos.

Advierte escenario para República Dominicana

Al trasladar su análisis al escenario dominicano, el dirigente del PRM considera que la eventual aparición de un outsider debe ser tomada en serio.

“En República Dominicana, la posibilidad de un outsider no es un escenario remoto”, sostiene Salcedo, quien identifica entre los factores que podrían favorecer este fenómeno el desgaste del sistema de representación, la fatiga ciudadana frente a la clase política y la distancia entre gobernantes y gobernados.

A su juicio, hasta el momento el sistema político dominicano ha demostrado capacidad para absorber buena parte del descontento social dentro de sus propias estructuras, evitando que este se transforme en una ruptura abierta con los partidos establecidos.

Sin embargo, advierte que esa capacidad no es ilimitada.

Salcedo considera que si las instituciones y organizaciones políticas dominicanas no consiguen renovar sus liderazgos, responder eficazmente a las demandas de la población y mantener canales creíbles de representación, podría abrirse un espacio para una figura que construya su liderazgo precisamente sobre el rechazo al sistema tradicional.

El ministro plantea que las experiencias latinoamericanas deben servir como referencia para comprender que el surgimiento de estos liderazgos no responde exclusivamente al carisma de una persona, sino que constituye el síntoma de procesos políticos y sociales mucho más profundos.

Con su reflexión, Roberto Ángel coloca sobre la mesa uno de los posibles escenarios de cara al futuro político y electoral dominicano: que el desgaste de los partidos tradicionales termine creando las condiciones para el surgimiento de una figura antisistema capaz de transformar el tablero electoral del país.