Por: José Francisco Peña Guaba.
Leonel Fernández, desde el año 1994 en que fue compañero de fórmula presidencial del profesor Juan Bosch hasta nuestros días, en ningún momento ha dejado de gravitar de manera fundamental en la política dominicana; tampoco ha tomado él descanso alguno en las lides electorales, todo porque la política es su pasión y, además, por el compromiso de este líder con su amplísima legión de simpatizantes que le han apoyado en varios procesos electorales.
He escuchado a algunos comunicadores y opinólogos decir que el permanente activismo que llegaría a 34 años para las elecciones presidenciales del 2028 de Leonel hace que este hoy no conecte, que no inspire o que no entusiasme a una gran parte del electorado que no recuerda sus gestiones de gobierno o que simplemente desea apostar a nuevos relevos, pero la verdad es que, pese al hartazgo del que infieren sus críticos, sus fortalezas probadas son más que sus debilidades.
Esto no quiere decir de forma alguna que no deba hacerse cambios en todos los órdenes, muy por el contrario, la sociedad de hoy y sus ciudadanos piensan, opinan y actúan de manera diferente, por lo que los candidatos tienen que ser más cercanos a la gente, deben hablar principalmente de los temas que realmente le importan a la población y sus equipos de campaña tienen que estar representando a toda la estructura demográfica de la República, algo mucho más allá de la gerontocrática dirigencia que controla las organizaciones políticas en la actualidad.
Leonel debe hablarle al ciudadano de forma que lo entienda, decir las cosas que se van a hacer y usar lo realizado en el pasado como referencia. El pueblo busca soluciones reales y tangibles a sus problemas, al alto costo de la canasta básica, a la alta factura eléctrica y a los incesantes apagones, la grave inseguridad pública y a la necesidad de un sistema sanitario que le garantice un servicio óptimo a los dominicanos, que ante cada necesidad sepan los ciudadanos que tendrán a su disposición,intervenciones quirúrgicas, tratamientos y medicamentos sin costo alguno.
Esta verdadera agenda del bolsillo en cualquier esquema debe incluir sobre todo a la juventud, por lo que se le debe garantizar adicionalmente educación gratuita a nivel técnico y universitario, apoyo económico mientras estudia, con un plan de empleo y pasantías pagadas y a la vez financiamientos a una tasa de interés bajísima para todo tipo de emprendimiento.
La seguridad en los barrios debe ser prioridad, pues no se debe dejar que la frustración o ira ciudadana sea tampoco aprovechada por los outsiders que se venden falsamente como mesías o salvadores del pueblo.
Las elecciones son matemáticas y al oficialismo solo se le ganaría en primera vuelta sumando, pero en una eventual segunda vuelta uniendo; es por ello que cada organización opositora lo que debe hacer hoy es crecer para en su momento iniciar la búsqueda de posibles alianzas en los niveles de elección que les sean convenientes. Tenemos que estar conscientes de que el gobierno hará lo imposible por fortalecer la percepción en la ciudadanía de que divididos la oposición no gana, para eso el liderazgo opositor tiene que actuar con suprema madurez y, en especial, Leonel Fernández, que se convirtió desde las elecciones del 2024 en el principal líder de la oposición.
Un LEONEL 2.0 debe ser garantía de renovación, en el discurso, en el uso de las plataformas digitales, en quienes le acompañen, en el mensaje hacia los electores y de manera frontal al gobierno y sus aliados corporativos, pero está conminado a tener un tono conciliador con todo el espectro político opositor para evitar que algunos de estos prefieran pactar con el oficialismo.
La ruta estratégica es entender que la campaña debe ser alegre, pero combativa; debe ser de propuestas, pero no de sueños; debe ser pragmática, pero no mercantilista; debe ser directa con el ciudadano para que entienda que el compromiso es y será con el pueblo y nunca con las élites económicas del país.
Leonel debe hablar sin intermediarios con los jóvenes universitarios, con los productores agropecuarios, con los humildes trabajadores, hombres y mujeres que salen cada día a la calle a buscarle las tres calientes a sus familias. Esto no es asunto de marchas o mítines; eso quedó en el pasado. Hay que visitar las fábricas, las zonas francas, las paradas de transporte, las plazas, etc. Al pueblo se le trata de manera directa y humana, estamos en los tiempos de las relaciones horizontales, más aún después que las redes sociales le dieran visualización a los que antes eran invisibles.
Los tiempos de los partidos hegemónicos ya pasaron; ahora hay que concertar. Ganará el que entienda que los gobiernos serán de ahora en adelante de coaliciones, que hay que integrar en el proyecto no solo a las organizaciones políticas, sino también a las sociales, sectoriales y en especial, a la gran comunidad de fe que existe en esta media isla.
Los tiempos de diferencias insalvables y de permanentes discordias se deben quedar atrás, debemos buscar tener relaciones armoniosas con todas las fuerzas opositoras, pero a la vez tenemos que estar conscientes de que nos será necesario pactar con los opositores en los niveles municipales y congresuales, ya que estos escaños se ganan por mayoría simple y, si los partidos políticos de oposición presentamos boletas con diferentes candidatos, le estaríamos regalando la victoria al oficialismo, no tanto así en el nivel presidencial porque, como es por mayoría absoluta, se necesita el 50% más 1 voto para obtener la victoria en las elecciones.
Los que apoyamos a Leonel debemos estar más que claros de que las elecciones del 2028 no se ganan con la nostalgia de los tres periodos de gobierno que le tocó gobernar; se ganan traduciendo la experiencia en solución. Al votante ya no le es tan importante lo que hicimos en el pasado, sino lo que haremos a partir de agosto del 2028.
LEONEL 2.0 es el renovado líder que entiende que sin unidad táctica el gobierno repite, que sin una agenda del bolsillo, un outsider puede capitalizar la rabia y que atacar a los otros opositores es dificultar posibles acuerdos en el futuro.
A la ciudadanía hay que hacerla parte de la solución, del programa de gobierno, hay que oír a todos los sectores e interpretar lo que desean los “de a pie”, que son la amplia mayoría del pueblo. LEONEL 2.0 es sinónimo de experiencia que ofrezca garantía de renovación, es autoridad sin soberbia, es unidad de propósitos y de entendimiento, por lo que en su momento deberemos concertar y reconocer como nunca antes que ganar en este complejo panorama electoral, no se logrará si no se abren las puertas de par en par a construir un gobierno compartido, de la gente y con los partidos, por lo que se hace obligatorio entender que la tea de la discordia opositora debe terminar de nuestra parte y así lograr enterrar entre nosotros las fuerzas opositoras el hacha de la guerra.
De la oposición, la ciudadanía solo espera madurez en nuestras actuaciones y mensajes porque el principal interés de la población es salir de esta pesadilla que ha sido la llegada del popismo y sus aliados de las élites corporativas al poder. Cualquier acción discordante a la unidad opositora en el momento preciso solo nos produciría un castigo enorme a los partidos políticos de oposición en las urnas.



