El Pregonero, Nueva York — El sindicato 32BJ del Service Employees International Union (SEIU) realizo una masiva protesta en Manhattan en medio del proceso de votación para autorizar una huelga, en el marco de las negociaciones de su convenio colectivo.
La movilización se celebró este miércoles 15 de abril en la intersección de la calle 83 y Park Avenue.
La organización sindical sostuvo que sus afiliados “luchaban por vivir con dignidad” en una ciudad donde desempeñaban funciones esenciales. Recordó, además, que estos trabajadores habían mantenido sus labores durante episodios críticos como tormentas de nieve y la pandemia, y que seguirían defendiendo condiciones laborales justas.
La convocatoria coincidió con la continuidad de las negociaciones entre el sindicato y la Junta Asesora de Bienes Raíces (Real Estate Advisory Board, RAB), que buscaban cerrar un nuevo contrato para unos 34.000 empleados de edificios residenciales en la ciudad.
Mientras tanto, residentes de apartamentos comenzaron a ser notificados de una posible huelga a partir del 21 de abril, una vez vencido el convenio vigente. Propietarios de unas 3.500 cooperativas, condominios y edificios residenciales en los cinco distritos advirtieron de eventuales interrupciones en los servicios.
Entre las medidas previstas figuraban el uso obligatorio de credenciales para acceder a los inmuebles, la suspensión de mudanzas y la paralización de trabajos de mantenimiento no urgentes.
En la mesa de negociación, la RAB había planteado propuestas que incluían la contribución de los trabajadores a sus seguros médicos, la creación de una nueva categoría laboral con salarios inferiores y un mayor uso de empleados temporales. El sindicato rechazó estas iniciativas al considerar que erosionaban las condiciones laborales y salariales.
La organización advirtió de que los empleados incorporados a la nueva categoría percibirían ingresos por debajo de los actuales. Por su parte, la dirigencia sindical defendía el mantenimiento de un seguro de salud completamente cubierto por los empleadores, aumentos salariales en línea con la inflación, mejores beneficios de pensión y condiciones laborales más favorables.
Las negociaciones se desarrollaron en un contexto de aumento del coste de vida, con incrementos en rubros como la alimentación, la energía y la vivienda. Una eventual huelga amenazaba con afectar funciones esenciales en miles de edificios, desde el mantenimiento hasta la gestión de accesos y la recepción de paquetes.
Ambas partes ya habían evitado un paro en 2022, cuando acordaron subidas salariales medias del 3% anual durante cuatro años, además de un pago único de 3.000 dólares. El último conflicto laboral de gran escala en el sector se remontaba a 1991.
Según la RAB, el salario medio de estos trabajadores se situaba en torno a los 62.000 dólares anuales. Su presidente, Howard Rothschild, defendió la necesidad de alcanzar un acuerdo que garantizara la sostenibilidad del sector a largo plazo.



