Opinión

¿Qué nos conduce a practicar el acto sexual y por qué deberíamos hacerlo?

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Por Lic. Gissel Zorrilla

Nada mejor para una autoestima dañada que un buen coito–Placer. Quién lo diría, ¿verdad? El orgasmo con el que concluye (en teoría) toda relación sexual alivia la tensión acumulada durante las llamadas fases de excitación y de meseta, y libera endorfinas que nos hacen sentir un bienestar instantáneo. Otras investigaciones recuerdan que este placer puede ser interpretado en su sentido más amplio, es decir, no sólo desde un punto de vista físico, sino también personal y social, de igual manera que una comida en un en un restaurante de lujo o un viaje a un destino paradisiaco.

Necesidad de afecto
El sexo es una de las actividades más íntimas de la vida de cualquier persona, en cuanto que del repertorio de relaciones físicas que podemos mantener con las personas de nuestro entorno, no hay otra que la supere. Por ello mismo, como señaló B.C. Leigh en 1989, se trata de la mejor manera de expresar (y por lo tanto, sentir) el amor por nuestra pareja. Además, el orgasmo compartido alivia la sensación de soledad y desamparo consustancial a todo ser humano.
El sexo también tiene sus beneficios físicos, que se encuentran más allá de las motivaciones que personalmente podamos tener en practicarlo:

Para relajarse y dormir mejor

Las hormonas liberadas durante el orgasmo son relajantes, como es el caso de la oxitocina y el DHEA, por lo que facilitan el descanso, especialmente si el encuentro sexual se lleva a cabo durante la noche. Además, el esfuerzo físico realizado durante el coito y la tensión muscular que este requiere provocan que nos encontremos fatigados después de terminar la faena, lo que unido a la liberación de dichas hormonas, hará que caigamos con mayor facilidad en los brazos del sueño.

Para vivir más

Las hormonas liberadas durante el orgasmo favorecen la aparición de determinados anticuerpos que protegen al organismo de enfermedades, como señaló un estudio realizado por científicos de la Universidad de Pennsylvania. Las personas que practicaban sexo una o dos veces por semana gozaban de un nivel mayor de inmunoglobulina A (IgA), vital para protegerse de la gripe o los resfriados. Además, otro estudio británico señaló que la frecuencia de los orgasmos estaba relacionada con la esperanza de vida, al menos en los varones: según el estudio publicado en el British Medical Journal, aquellas personas que tenían más de un orgasmo al mes gozaban de un riesgo de mortalidad inferior al 50% que aquellos que no alcanzaban esa frecuencia. Eyacular con regularidad también previene el cáncer de próstata.

Para adelgazar

Que el ejercicio es necesario para perder peso, es ampliamente conocido, pero se trata de una actividad en muchos casos tediosa y que apenas ofrece recompensas en el corto plazo. Así pues, ¿por qué no ligar nuestra actividad física a lo sexual? Según se ha estudiado, la postura del misionero lleva a consumir unas 200 calorías durante cada coito (aunque esta cifra se encuentra en función del tiempo que se tarde, claro está), mientras que otras más complejas pueden hacer aumentar tal cifra hasta las 600.