En una sociedad democrática los poderes que la conforman deben entender el papel que juegan cada una para mantener el balance, la prensa tiene un lugar inestimable como contrapeso de los poderes públicos dándole a aquellos que no tienen el sartén por el mango el poder de hacerse sentir, tienen la responsabilidad de informar y sí a veces aunque pique hacer las preguntas incomodas.
El Ministerio Público en República Dominicana antes y ahora ha estado en el ojo del huracán por sus actuaciones aplaudida por algunos, criticada por otros y este tiene que recordar que es una pata de la mesa de la justicia, no la mesa en sí misma y que sus imputaciones hasta la sentencia de un juez, no son las verdad absoluta y deben estar preparados para aceptar los disensos sin amenazar el libre desempeño de la misma, después de todo el poder no es perenne a pesar de la ley de extinción de dominio y/o la nueva ley del DNI.
La prensa por nuestra parte tenemos que aprender que hay formas y manera de hacer valer nuestros derechos y que una mala defensa de los mismos, hace que teniendo la razón la perdamos y que siempre existirá la duda de si nuestras intervenciones son o no del todo independientes, por más pronto que se sea, a alguien siempre le afectará aquellos que decimos.
Esperemos que lo del Lawfere en RD no sea más que una teoría conspirativa después de todo, se ha demostrado que no siempre es efectivo y que como el boomerang puede devolverse.



