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PLD no debe impedir huida política

John Garrido |

Juez tribunal Nacional de Disciplina y Ética del PLD


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La causa de la huida de muchos del PLD es un proceso que tiene su origen en la naturaleza humana. Pues, los que se han ido no es porque son bochistas (eso es lo menos y afirmarlo es una falacia política) es que esas personas se desarrollaron al amparo y sombra del poder político y económico que le reportaba estar en el gobierno. Hoy día esas personas no tienen ese poder, quien le maneje, le abra las puertas, no hay recursos estatales para repartir y hacer un liderazgo «falso», etc. etc. A esto se le puede sumar que ya no tienen capacidad emocional para adaptarse con los nuevos tiempos y desarrollar nuevas aptitudes mentales que demanda un partido con espacio para otras conductas nuevas que les permitan desarrollarse en la política.

Al no adaptarse se siente vacío y es natural que quieran buscar refugio en otros espacios como forma de sobrevivir, a veces le salen nuevas energías donde llegan, pero al rato se le va y casi siempre llegan solos pues donde llegaron tienen la esperanza de legitimarse y ser aceptados con el pretexto de que yo fui esto y lo otro, fui allí un líder.

Tienen también una alta expectativa de su persona. Pero al poco tiempo tampoco funcionan donde llegaron, pues, a donde llegaron se exige también nuevas formas de hacer política, pero ya están agotado, viejos y no arrancan admiración ni prestigio. Están desgatados. No dan muchos ni buenos aportes. Pero hay que aceptarlos donde van.

En algunos miembros del PLD, como es natural, existe lo que los psicólogos denominan El síndrome de burnout o «síndrome del trabajador quemado» hace referencia a la cronificación del estrés laboral. Este se manifiesta a través de un estado de agotamiento físico y mental que se prolonga en el tiempo y llega a alterar la personalidad y autoestima del trabajador. Es un proceso en el que progresivamente el trabajador sufre una pérdida del interés por sus tareas y va desarrollando una reacción psicológica negativa hacia su ocupación laboral. Esta enfermedad psicológica tiene su origen en lo interno de cada persona. Solo ellos las pueden resolver. No hay medicina externa para curarla.

Lo mejor que le está pasando al PLD es la huida de esos que no pueden evolucionar. Y aún faltan muchos más que adopten la huida política. Esa huida es natural y hasta cierto punto razonable. El PLD no debe tener miedo por esa huida. Al contrario, no debe impedir esa huida política. Es una gran oportunidad para un mejor futuro del PLD y una oportunidad de agradecerles por haber estado.

PLD no debe impedir esa huida política ni menospreciarlas.