Nos hemos horrorizado con el caso de la niña de 11 años violada (se presume) y asesinada por un vecino, otra está desaparecida en manos de otro vecino, en los últimos años cada cierto tiempo se viralizan casos de violación sexual a menores o incesto, algunos con mejor final que otro, si nos permiten el eufemismo.
Para muchos es una sorpresa, pero realmente no lo es, lo que no había antes era redes sociales y había menos conciencia, los casos de violencia sexual de todas las edades denunciados son miles, la mayoría nunca llega a etapa de juicio, los no denunciados son aún más, los de incesto denunciados son unos cuantos cientos, de estos se saben aún menos por razones obvias.
El hacinamiento, la falta de educación, drogas, alcohol, la cultura machista, la sexualidad temprana seguido entonces de maternidad temprana y pobreza, han hecho que nuestras niñas y adolescentes las muñecas inflables favoritas de desaprensivos, antes e incluso ahora, las familias optaban muchas veces o por callar el “sucio” secreto de gratis o con precio o “entregarsela” al bergante, sobre todo si este tiene poder adquisitivo que lave la “honra” de la víctima o abulte el bolsillo de los “padres” que según el caso, no se sabe bajo que prisma mirarles, porque aunque se cree que por sentido común la reacción debiese ser otra, la realidad como vemos es muy distinta y lo raro es que terminen en hechos de sangre, porque es tan “normal” que a nadie le asombra y de hecho es bastante extraño que los miles de casos que llegan de niñas embarazadas a los hospitales no terminen con encartados porque en teoría debería ser así.
Entonces, si culturalmente seguimos viendo a niñas y mujeres como cosas, si según la edad terminamos revictimizándolas, si las autoridades no hacen lo que tienen que hacer, de que se asombran ? De hecho sólo hay que caminar por cualquier barrio del país, para darnos cuenta que pocos casos son, porque los niños en RD los cuida nadie y los cuida el barrio.



