República Dominicana amaneció hace unos días con titulares grandilocuentes que anunciaban un proyecto de ley para incluir la igualdad y equidad de género en las escuelas.
Y aunque a primera vista parezca una iniciativa necesaria, la verdad es que ese contenido ya existe en el currículo oficial del Ministerio de Educación, que desde hace años incluye la igualdad y el respeto como ejes transversales en la formación escolar.
Entonces, la verdadera pregunta es: ¿necesitamos otra ley o solo voluntad para aplicar lo que ya está escrito?
Porque legislar no es un espectáculo para llenar portadas.
No se trata de seguir llenando el Congreso de proyectos que sobran, mientras otros temas realmente urgentes, como el Código Penal, la Ley de Aguas o la aplicación real del Ordenamiento Territorial ya aprobado, siguen sin recibir la atención que el país necesita.
Supongamos por un momento que sí, que vale la pena hacer una ley específica.
Entonces habría que preguntar: ¿qué entiende la honorable senadora por igualdad y equidad?
Porque con los vientos ideológicos que soplan en el mundo, podríamos terminar alimentando tanto a los conspiranoicos que ven “agenda oculta” en todo, como a los sectores oportunistas que usan estos temas para ganar puntos políticos.
La verdadera igualdad de género no necesita más etiquetas ni más leyes sin contenido.
Necesita aplicación real y responsable:
Que se enseñe a niñas y niños que sus diferencias biológicas no justifican desigualdades sociales. Que se fomente el respeto mutuo, la corresponsabilidad en el hogar y la vida pública. Que se combata la violencia, sin convertirlo en un recurso para ganar titulares.
Más que una nueva ley, necesitamos que las que ya existen se cumplan, y que nuestros legisladores recuperen el verdadero oficio de legislar: no para los aplausos fáciles, sino para resolver los problemas reales del país.
@abrilpenaabreu



