Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – La comunicadora Milagros Germán cuestionó la proliferación de recomendaciones sobre suplementos, tratamientos antienvejecimiento y rutinas de longevidad en Instagram, al considerar que la plataforma se ha convertido en un espacio donde abundan las promesas de juventud y bienestar sin suficiente contexto científico.
“Yo no sé en qué momento Instagram dejó de ser una red social y se convirtió en una farmacia sin farmacéuticos”, expresó Germán al iniciar una reflexión cargada de humor e ironía sobre las tendencias relacionadas con la salud y el envejecimiento que circulan en las redes sociales.
Durante sus comentarios, mencionó productos como el NMN, el resveratrol, la espermidina, el colágeno y los péptidos, así como procedimientos como la crioterapia, la exposición a luz roja y el oxígeno hiperbárico.
La comunicadora cuestionó que algunos contenidos atribuyan múltiples beneficios a estos productos y tratamientos, desde mejorar la apariencia de la piel hasta prolongar la vida.
Germán también ironizó sobre la presión que generan las publicaciones relacionadas con la edad biológica y la necesidad de consumir numerosos suplementos para alcanzar una supuesta longevidad. Con su característico sentido del humor, señaló que algunas rutinas parecen convertir el desayuno en una larga lista de cápsulas y productos.
No obstante, aclaró que no considera que todas estas opciones sean falsas o perjudiciales. Reconoció que existen investigaciones científicas y profesionales de la medicina que estudian sus posibles beneficios, pero advirtió sobre la tendencia a presentar resultados preliminares como garantías de rejuvenecimiento o de una vida más larga.
En la parte final de su reflexión, Germán cuestionó el negocio que se genera alrededor de estas tendencias y concluyó, de manera irónica, que la fórmula de la juventud que se vende en Instagram también incluye “un buen aro de luz, un buen filtro, una buena genética y un buen código de descuento”.
Sus declaraciones ponen sobre la mesa la importancia de distinguir entre evidencia científica, publicidad y tendencias digitales, especialmente cuando se trata de decisiones relacionadas con la salud y el consumo de suplementos.



