Celso Marranzini, presidente del Consejo Unificado de las EDE, salió rápido a explicar que el apagón general no fue culpa ni de las distribuidoras ni de Punta Catalina. Según él, todo comenzó por una falla en una subestación de transmisión en San Pedro de Macorís.
Perfecto. Pero… ¿y entonces?
No relajen así.
Cada vez que hay un blackout, Marranzini aparece con un mapa técnico, un diagrama invisible y un “esto no fue culpa mía”. Y mientras él reparte culpas, el país completo —de Pedernales a Montecristi— queda a oscuras, sin transporte, sin comercios operando y con miles de millones perdidos en productividad.
La explicación de siempre:
Que si una subestación falló.
Que si una línea se protegió sola.
Que si una planta se disparó.
Que si el sistema colapsó.
En resumen: siempre algo “externo”. Nunca gestión. Nunca prevención. Nunca responsabilidad.
Porque si el sistema eléctrico nacional puede caerse entero por una falla en una sola subestación, el problema NO es la subestación.
El problema es quien administra, planifica, supervisa y garantiza que eso NO pase.
Y bajo la gestión de Marranzini, el país ha tenido más apagones nacionales que explicaciones convincentes.
Ya es costumbre: él explica…y el país sigue sin luz.
No relajen así, que la gente no es tonta. La población no quiere discursos técnicos: quiere un sistema que funcione. Y una gestión que dé resultados, no excusas.



