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Luis José Germán lleva a Escenario 360 la intimidad del alma en Todas las Cosas Maravillosas

El Pregonero, Santo Domingo. -Hay historias que no necesitan grandes artificios para conmover. Con Todas las Cosas Maravillosasel actor dominicano Luis José Germán asume uno de los proyectos más íntimos y emocionalmente exigentes de su carrera.

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La obra, adaptación del reconocido texto del dramaturgo británico Duncan Macmillan, llega a Escenario 360 el sábado  22 de mayo bajo la producción de la Compañía de Teatro Niní Germán. En formato unipersonal, el montaje rompe deliberadamente la cuarta pared para transformar al público en parte esencial de la historia.

 Conocido por producciones teatrales como Toc Toc y Votemos, obras que abordan desde el humor y la sensibilidad temas vinculados a la salud mental, los prejuicios sociales y la convivencia humana, Germán enfrenta por primera vez la soledad absoluta del escenario en una propuesta donde todo descansa sobre la conexión emocional con el espectador.

“Respeto mucho los monólogos. El estar solo es más retador, todo depende de mí en escena y de algunos recursos de producción que suman a la emotividad. Pero el texto lo es todo, y sentirlo lo hace posible”, expresa el actor.

 La conexión con esta obra tampoco fue casual. Germán reconoce que el texto despertó en él recuerdos profundamente personales vinculados a la pérdida de su madre y a las huellas emocionales que heredamos de quienes nos forman.

 “Me pareció muy honesto y sin tecnicismos. Precisamente abordar un tema que toca tan de cerca la depresión la hace más cercana y empática”, afirma.

 Uno de los aspectos más distintivos de Todas las Cosas Maravillosas es la manera en que elimina cualquier distancia entre escena y audiencia. El público participa activamente del relato, haciendo que cada función se convierta en una experiencia irrepetible.

 “No hay cuarta pared y eso la hace más íntima porque el público forma parte de esta historia. Es imposible que el espectador no reviva esta experiencia junto a su narrador. Para mí es aliviante porque me permite salir de la burbuja teatral”, comentó.

 Lejos de abordar la depresión desde la oscuridad absoluta, la obra encuentra en el humor y la sensibilidad una manera distinta de hablar sobre heridas emocionales, duelo y esperanza.

 “El teatro es uno de los tantos medios que sirven para atravesar heridas y la comedia es uno de los mejores géneros para realizarlo. Tenemos la licencia para que el público reciba la verdad con una sonrisa”, resalta.

 Quienes nunca han vivido de cerca la depresión podrán acercarse a ella desde una mirada más empática; quienes la han atravesado o han acompañado a alguien en ese proceso encontrarán una obra que también habla de contención, familia y esperanza.

 “Es lo mágico que tiene este texto: termina con esperanza, reafirma la necesidad de crear empatía y demuestra que las cosas mejoran”, sostiene el intérprete.

 Con esta puesta en escena, el teatro dominicano vuelve a abrir espacio a conversaciones necesarias sobre salud emocional, empatía y humanidad, reafirmando el poder del arte para conectar con las emociones más reales del público.