El caso David Ortiz pica y se extiende, ya se sabe quién fue el que dió la orden, no de matarlo a él, si no al amigo que le acompañaba. Pero, es tanta la desconfianza que se ha ganado la justicia dominicana y es tan inverosímil, aunque posible la historia que hace, que nadie cree la especie.
Aquellos que siguen el tema de cómo funciona el bajo mundo y el narcotráfico saben que la posibilidad existe, y de hecho ya ha pasado en el país, al tratarse de una estrella hace, que sea mas difícil la historia.
Pero de lección le queda a los actores, de tanto inventar historias la gente ha perdido la confianza por completo a las autoridades y reconstruirla costará sangre, sudor y lágrimas, y otra lección más importante aún y es que cuando realmente se ven presionados la maquinaria de la justicia funciona como la máquina mejor aceitada.
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