Hace tiempo que se advirtió lo peligroso que era llevar los temas de justicia a la opinión pública, la gente no conoce las leyes y la sociedad se inclina a un lado o hacia el otro basado en emociones fácilmente manipulables, ya sea por el Ministerio Público, víctimas o acusados.
El problema con esto es que la gente se crea expectativas respecto a las sentencias, que a veces no coinciden con la realidad, la gente no sabe de fase de investigación, ni sabe nada de presunción de inocencia, mucho menos de pruebas materiales o circunstanciales y cuando no reciben lo que esperan se crea una profunda desazón y una sensación de injusticia y de manipulación.
Hace mucho se decía que los jueces hablan por sentencia, el Ministerio Público debiera hablar por la fortaleza de sus expedientes, sin embargo el Poder Judicial como un todo según sea el caso, cojea y de mala manera, cuando no son los jueces, es el Ministerio Público o la Policía como parte del cuerpo investigativo adscrita a este último órgano, ahora se tiran la pelota unos a otros, porque nadie quiere en el fondo dar la cara cuando después de tanta alharaca las cosas salen mal y nos explota en la cara dejándonos con el sinsabor.
El doctor José Francisco Peña Gómez pensó que con la creación del Consejo Nacional de la Magistratura avanzaríamos en una justicia independiente, el Presidente Luis Abinader pensó que con elegir figuras consideradas en la opinión pública como eficientes, independientes y probas y no inmiscuyéndose, la cosa avanzaría más rápido, es posible que sí, aunque las expresiones de la Magistrada Miriam Germán nos invitan a ver más de cerca lo que se está cocinando en la cacareada Justicia Independiente.
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