Si hay algo que tienen algunos funcionarios de este gobierno es que no entienden que la sociedad cambió.
Franklin García Fermín tiene meses ya peleando con empleados que degradó apoyado tras bambalinas por la Directora de Ética, Milagros Ortiz Bosch, que apoyada en su ganado prestigio se hace a veces la ciega a los desmanes de los funcionarios, por Darío Castillo, Ministro de la Administración Pública que se le olvidó que los empleados de gobiernos anteriores también están protegidos por el Ministerio que encabeza y juega a la tibieza.
El asunto es que el honorable rector parece que pensó que comería con su dama y que los degradados aguantarían callados, no fue así, no entendió que cuando permites que te pongan la lupa encima durante mucho tiempo, el sol derrite la cobertura y el interior se ve, él permitió que todo mundo agarrara la madeja que él despegó del hilo, y empezara a halar con la misma piedad que el mostró a los servidores públicos, o sea ninguna, al principio fueron los digitales y comunicadores pequeños que se hicieron eco de los desmanes, pero la soberbia no permitió que entendiera lo que se estaba jugando, ahora cayó en boca de Nuria Piera y todos sabemos lo que sucede cuando se tiene la mala suerte de ser investigados por la popular investigadora.
Un poco de humildad le hubiese bastado para entender que los problemas se evitan, y que se resuelven mientras todavía son chiquitos, a Nuria no creemos que la acusen de bocina, ni de peledeista ni de formar parte de alguna oscura trama para hacer quedar mal al gobierno, después de todo, no se pueden pasar 16 años celebrandole sus investigaciones y dándolas como buenas y válidas para ahora cambiar de opinión, cuando el escándalo y el escarnio público toca sus puertas.
34 peones (empleados públicos) tumbaron a la reina. Esperemos que quienes recibieron esos empleos hayan válido la pena.
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