Por Rafael Padilla
En la política, los cargos pasan, pero el trabajo y la cercanía con la gente son los que verdaderamente dejan huellas.
Ese parece ser uno de los principios que ha marcado el camino de Liz Mieses, diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por la Circunscripción número 1 del Distrito Nacional, a quien cada vez más personas identifican como “la diputada de la capital”.
Y no es para menos.
Mieses ha procurado mantener ese contacto con las comunidades que le dieron su voto de confianza para llegar al Congreso Nacional. Su forma de hacer política parte de algo tan sencillo, pero tan importante, como escuchar a la gente, conocer sus preocupaciones y tratar de convertir esas inquietudes en iniciativas que puedan generar soluciones.
Uno de los proyectos que mejor refleja esa sensibilidad es la propuesta de Ley Alerta Amber, que sometió junto a su homóloga Carmen Ligia Barceló. Esta iniciativa busca establecer en la República Dominicana un sistema de notificación de emergencia que permita actuar con rapidez ante la desaparición de menores de edad, envejecientes y personas neurodivergentes que se encuentren en una situación de grave peligro.
Y aquí hay algo que vale la pena destacar: cuando desaparece una persona, especialmente un niño, un adulto mayor o alguien en condición de vulnerabilidad, una familia no puede darse el lujo de esperar. Cada minuto cuenta.
Por eso, iniciativas como Alerta Amber van más allá de una discusión política o legislativa. Tienen un componente profundamente humano. Ponen en el centro a las familias, a las personas vulnerables y la necesidad de que el Estado pueda responder de manera rápida y coordinada.
Antes de llegar a la Cámara de Diputados, Liz Mieses tuvo la oportunidad de conocer de cerca la realidad de Santo Domingo desde el Ayuntamiento del Distrito Nacional. Allí ocupó la presidencia del Concejo de Regidores durante el período 2023-2024, una experiencia que le permitió estar en contacto directo con las comunidades y con los problemas cotidianos de una ciudad que nunca deja de transformarse.
También forma parte del equipo político de Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional y una de las principales figuras del PRM. Esa experiencia municipal y política ha contribuido a la formación de Mieses y a su manera de entender el ejercicio de la función pública.
Pero hablar de Liz Mieses es también hablar de educación, arte y cultura.
Son áreas que muchas veces quedan relegadas frente a otros temas de la agenda nacional, pero que resultan fundamentales para el desarrollo de cualquier sociedad. La educación abre oportunidades; el arte permite expresar y desarrollar talentos, y la cultura nos conecta con nuestras raíces y con nuestra identidad como dominicanos.
En esos temas, la legisladora ha desplegado una agenda que busca colocar estos sectores en un lugar de mayor importancia dentro de la discusión pública.
La política, cuando se hace bien, no debería sentirse distante. No debería limitarse a los discursos desde una tribuna ni a las sesiones del Congreso. Tiene que sentirse en los barrios, en las escuelas, en las comunidades y en las familias.
Y quizás ahí está una de las principales fortalezas de Liz Mieses: su intención de mantener los pies en la tierra y no perder el contacto con quienes representa.
Ser diputada por la Circunscripción número 1 del Distrito Nacional es una responsabilidad enorme. Representar a una parte tan importante de la capital implica escuchar diferentes voces y realidades. No todos tienen las mismas necesidades, pero todos esperan que sus representantes no se olviden de ellos después de las elecciones.
Por eso, más que el título de diputada, lo verdaderamente importante será siempre lo que se haga con ese título.
Liz Mieses tiene por delante el reto de continuar demostrando que la política puede ser cercana, que legislar también significa tener sensibilidad y que representar a una comunidad implica estar presente, incluso cuando no hay cámaras ni micrófonos.
La iniciativa Alerta Amber es un buen ejemplo de ello. Una propuesta que, de aprobarse y aplicarse correctamente, podría convertirse en una herramienta fundamental para proteger vidas y darle a muchas familias una posibilidad adicional de encontrar a sus seres queridos.
Al final del día, la gente no recuerda solamente los discursos. Recuerda quién estuvo ahí, quién escuchó y quién intentó ayudar.
Por eso, el nombre de Liz Mieses comienza a asociarse con una idea sencilla: la de una legisladora que quiere estar cerca de su gente.
Y quizá por eso, más que un simple sobrenombre, “la diputada de la capital” representa hoy un compromiso: seguir trabajando para que quienes confiaron en ella sientan que su voto tuvo sentido y que su voz también tiene un espacio en el Congreso Nacional.



