El Pregonero, Santo Domingo.– El coronel retirado de la Policía Nacional Armando Pérez Martínez solicitó al presidente Luis Abinader revisar varios aspectos contemplados en la propuesta de reforma policial, al considerar que algunas disposiciones podrían generar desmotivación entre los agentes, afectar las condiciones de retiro y desnaturalizar la estructura histórica de la institución.
En una carta dirigida este jueves al mandatario, Pérez Martínez expresó su preocupación por los cambios propuestos en la estructura jerárquica, la nomenclatura de los rangos y el régimen de pensiones de los miembros de la Policía Nacional.
El oficial retirado sostuvo que, aunque los policías activos tienen limitaciones constitucionales para expresar públicamente opiniones sobre determinados asuntos, dentro de la institución existirían sentimientos de “malestar, desencanto y preocupación” frente a algunas de las propuestas.
“A mi juicio, la Policía Nacional no necesita una reforma que desnaturalice su estructura ni debilite sus fundamentos institucionales”, manifestó Pérez Martínez, quien planteó que la prioridad debe ser dotar a la institución de mayores recursos económicos, tecnológicos, logísticos y humanos, además de mejorar las condiciones de sus integrantes.
Cuestiona cambios en los rangos
Pérez Martínez cuestionó la modificación de la estructura jerárquica y, específicamente, la propuesta de establecer el rango de “General Superior”, con tres estrellas, para quien ocupe la Dirección General de la Policía Nacional.
Argumentó que, dentro de la nomenclatura tradicional, el rango correspondiente a tres estrellas es el de Teniente General. Asimismo, defendió la denominación de General de Brigada, al señalar que se trata de una referencia histórica y jerárquica que no necesariamente depende de la existencia de brigadas como unidades operacionales.
También expresó reparos ante la eventual sustitución de la nomenclatura tradicional desde Sargento Mayor hacia abajo por una estructura inspirada en el modelo colombiano.
Indicó que la institución puede adoptar experiencias internacionales exitosas en áreas como formación, investigación, inteligencia, tecnología y gestión operativa, pero consideró que esto no implica necesariamente modificar los rangos tradicionales utilizados en República Dominicana.
“Durante generaciones, los dominicanos hemos conocido una estructura sencilla: Raso, Cabo, Sargento y Sargento Mayor, seguida de los diferentes rangos de oficiales”, sostuvo.
Advierte sobre condiciones de retiro
Otro de los puntos planteados por Pérez Martínez está relacionado con las pensiones. Según afirmó en su comunicación, bajo las condiciones contempladas en la reforma, un policía que actualmente percibe el 100 % de su salario podría pasar a recibir entre un 60 % y un 70 % de sus ingresos al momento del retiro.
El coronel retirado pidió al presidente Abinader reconsiderar ese aspecto, al entender que una reducción de esa magnitud podría restarle atractivo a la carrera policial y afectar a quienes dedican décadas al servicio.
“La pensión no debe considerarse un privilegio. Es parte de las condiciones de una carrera en la que hombres y mujeres arriesgan diariamente su vida para proteger a los demás”, expresó.
A su entender, profesionalizar la Policía requiere mejores salarios, capacitación permanente, tecnología, equipamiento, oportunidades de ascenso y garantías de un retiro económicamente digno.
Pide mayor respaldo jurídico a los agentes
Pérez Martínez también planteó que una reforma equilibrada debe establecer responsabilidades tanto para los miembros de la Policía como para los ciudadanos.
Señaló que los agentes que abusen de su autoridad deben responder ante la ley, pero sostuvo que también deben existir consecuencias para quienes agredan a policías, se resistan ilegalmente a un arresto o interfieran deliberadamente en procedimientos legítimos.
“Los derechos ciudadanos son irrenunciables, pero la autoridad legítima del Estado también debe ser protegida”, manifestó.
Finalmente, solicitó al jefe de Estado que las disposiciones cuestionadas sean revisadas antes de la consolidación de la reforma.
“La Policía Nacional no necesita ser desnaturalizada para ser modernizada. Necesita ser fortalecida”, enfatizó Pérez Martínez.
El oficial retirado sostuvo que una reforma policial debe garantizar los derechos ciudadanos, corregir los abusos y, al mismo tiempo, respaldar a los agentes que actúan conforme a la ley, además de ofrecerles una carrera digna desde su ingreso hasta el retiro.
Aquí la carta:
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Santo Domingo, República Dominicana,
27 de agosto de 2026.
Señor
Luis Rodolfo Abinader Corona,
Presidente Constitucional de la República Dominicana.
Su Despacho.
Señor Presidente:
En mi condición de Coronel retirado de la Policía Nacional, me permito dirigirme a usted, con el mayor respeto, para expresar mi preocupación ante algunos aspectos de la reforma que se pretende introducir en la institución del orden.
Aunque los policías, sin excepción de rango, tienen prohibición constitucional para expresar libremente sus opiniones sobre el tema, es evidente que algunas de las propuestas contenidas en el proyecto de reforma policial están generando, dentro de las filas policiales, sentimientos de malestar, desencanto y preocupación que no deberían ser ignorados. Una institución cuyos miembros se sienten desencantados, inseguros o desmotivados difícilmente podrá alcanzar los niveles de eficiencia, compromiso y entrega que exige la delicada misión que le corresponde.
A mi juicio, la Policía Nacional no necesita una reforma que desnaturalice su estructura ni debilite sus fundamentos institucionales. Lo que necesita, fundamentalmente, es ser fortalecida con mayores recursos económicos, tecnológicos, logísticos y humanos; mejores condiciones para sus miembros y las herramientas necesarias para enfrentar con eficacia la delincuencia y garantizar la seguridad ciudadana.
Una reforma policial no debe medirse por la cantidad de cambios que produzca en las leyes o en las denominaciones de los rangos, sino por su capacidad para hacer más eficiente, profesional y fuerte a la institución.
Me preocupa particularmente la modificación de la estructura jerárquica. Ya se eliminó la denominación de General de Brigada, correspondiente tradicionalmente a una estrella, para utilizar simplemente el título de General. Y ahora se plantea crear el rango de “General Superior”, con tres estrellas, para quien ocupe la Dirección General.
Si se pretende establecer tres estrellas para el Director General, la denominación tradicional correspondiente es Teniente General. Crear un “General Superior” no aporta claridad ni modernidad; por el contrario, introduce una categoría extraña dentro de una nomenclatura del generalato que históricamente ha sido clara: General de Brigada, una estrella; Mayor General, dos; Teniente General, tres; y General, cuatro.
Tampoco considero razonable eliminar el rango de General de Brigada bajo el argumento de que la Policía Nacional no posee brigadas militares. La denominación de un rango constituye una referencia histórica y jerárquica y no depende necesariamente de que la institución posea una unidad operacional denominada brigada. Mantener una nomenclatura tradicional y comprensible no impide, en modo alguno, modernizar la institución.
Igualmente preocupante resulta la intención de sustituir, desde Sargento Mayor hacia abajo, la nomenclatura tradicional dominicana por una estructura importada de Colombia. La Policía Nacional puede y debe aprovechar las mejores experiencias internacionales en materia de formación, investigación, inteligencia, tecnología y gestión operativa. Sin embargo, aprender de otros países no significa copiar sus estructuras de rangos ni renunciar a nuestra propia tradición institucional.
Durante generaciones, los dominicanos hemos conocido una estructura sencilla: Raso, Cabo, Sargento y Sargento Mayor, seguida de los diferentes rangos de oficiales. No alcanzo a comprender qué beneficio concreto obtendría la institución al cambiar esa nomenclatura por otra que puede resultar extraña tanto para nuestra sociedad como para los propios miembros de la Policía Nacional.
Hay otro aspecto que considero especialmente delicado: las condiciones de retiro.
Según lo contemplado en la nueva reforma, un policía activo que actualmente percibe el 100 % de su salario podría pasar, al momento de su retiro, a recibir solamente entre el 60 % y el 70 % de ese ingreso.
Señor Presidente, esto merece una profunda reconsideración.
¿Cómo podemos pretender atraer a los mejores jóvenes a la Policía Nacional y exigirles décadas de sacrificio, disciplina, disponibilidad y exposición permanente al peligro, si al concluir su carrera sus ingresos pueden reducirse hasta en un 40 %?
La pensión no debe considerarse un privilegio. Es parte de las condiciones de una carrera en la que hombres y mujeres arriesgan diariamente su vida para proteger a los demás. Quien dedica los mejores años de su vida al servicio policial debe tener la certeza de que, al finalizar su carrera, contará con una protección económica digna.
Si queremos una Policía profesional, tenemos que hacer atractiva la profesión policial. Eso significa mejores salarios, capacitación permanente, tecnología, equipamiento adecuado, posibilidades reales de ascenso y un sistema de retiro digno y seguro.
Una reforma policial equilibrada debe establecer responsabilidades tanto para los agentes como para los ciudadanos. El policía que abuse de su autoridad debe responder ante la ley. Pero también debe castigarse severamente quien agreda a un agente, se resista ilegalmente a un arresto o interfiera deliberadamente en un procedimiento legítimo, de lo contrario no tendría sentido reformarla.
Los derechos ciudadanos son irrenunciables, pero la autoridad legítima del Estado también debe ser protegida. Una Policía que tiene obligaciones, pero carece del suficiente respaldo jurídico para hacer cumplir la ley, termina convirtiéndose en una institución vulnerable y limitada en el cumplimiento de su misión.
Por todo lo anterior, respetuosamente le solicito que estas disposiciones sean revisadas antes de que se consolide una reforma que pudiera producir efectos contrarios a los que se persiguen.
La República Dominicana necesita una Policía Nacional más fuerte, mejor equipada, mejor remunerada, tecnológicamente avanzada, profesional y respetada. Necesita recursos y herramientas para combatir eficazmente la delincuencia. Necesita una carrera policial que motive a los jóvenes a ingresar a sus filas y un sistema de retiro que dignifique a quienes han dedicado su vida al servicio público.
Señor Presidente, la Policía Nacional no necesita ser desnaturalizada para ser modernizada. Necesita ser fortalecida.
Una reforma seria debe proteger los derechos de los ciudadanos, pero también garantizar la autoridad legítima del Estado; debe corregir los abusos, pero respaldar al agente que cumple correctamente con su deber; debe modernizar la institución sin destruir aquello que funciona y debe ofrecer a sus miembros una carrera digna desde el ingreso hasta el retiro.
Con la consideración y el respeto de siempre,
Atentamente,
Armando Pérez Martínez,
Coronel retirado, Policía Nacional.



