Las murallas insaltables de la reelección

Por redacciones

Por Nicolás Mateo

El impacto causado por el anuncio hecho por el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) sobre los acuerdos arribados entre esa fuerza política, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP), denominado Rescate RD, es directamente proporcional a la virulencia de los ataques iniciados por la granja de Bots pagados desde la Presidencia de la República, las botellas y los mercenarios de la comunicación que han sido bautizados como el grupo Wagner o los Pica Siempre.

La realidad es que desde el oficialismo no veían posible que en menos de 4 años de la división del PLD, debido a una candidatura no lograda por el ex presidente Leonel Fernández en las primarias internas, podría haber un entendimiento entre el partido morado y la FP, por eso su discurso era que una oposición divida no iba para ninguna parte.
De tanto anunciar el lobo, llegó, y ahora los promotores de la reelección han tenido que ajustar a prisa su discurso y estrategias, y manifiestan que tampoco junta la oposición no va para ninguna parte, pero, con la debilidad de que su único argumento para querer convencer de esa aseveración es del mismo enarbolado durante 16 años: la corrupción de los gobiernos peledeistas, como si en esta gestión no se han presentado mas de 35 escándalos de manejo turbios de los recursos públicos, que ha provocado la salida del gobierno de igual número de funcionarios, sin que uno solo sea llevado ante la justicia.

Sin los acuerdos, ya la reelección tenía el panorama sombrío, ya que el escenario de cara al 2024 los encuentra sin las herramientas básicas que hicieron posible su triunfo en el 2020: ya no hay posibilidad de Marcha Verde, ya que sus convocantes han caído en el descredito absoluto, pues demostraron que solo estaban luchando por llegar al poder, no podrán convocar a la Plaza de la Bandera, por las mismas razones, y la vocinglería de los comunicadores adeptos no surtirá ningún efecto porque también perdieron la credibilidad al enmudecer antes las atrocidades y corrupción del presente Gobierno.

A lo anterior se suma que la gestión de Luis Abinader han ido en picada debido, entre otras cosas, a la incapacidad mostrada en el ejercicio gubernamental que la llevado al país a un deterioro progresivo de las instituciones y los servicios que ofrece el Estado; a la inflación galopante que asfixia a la población, al aumento alarmante de la delincuencia; al aumento de los apagones y la tarifa de energía; a la gran cantidad de prestamos, superior a los 25 mil millones de dólares, que ha tomado Abinader, sin que en 3 años pueda exhibir ni una sola obra importante construida con ese dinero.

Si debido a la eneficiencia mostrada en la administración de la cosa pública, la falta de planes y proyectos, la poca inversión pública de este gobierno y el incumplimiento de todas las promesas hechas en campaña, ya el panorama lucía oscuro para la causa reeleccionista, el acuerdo arribado por la oposición, sumado a la realidad electoral que se presentará el próximo año, son murallas insaltables que se le presentan al mal llamado cambio para poder salir victorioso de una reelección.

Veamos en detalles los números. En el 2020 tenían derecho al voto 7 millones 529 mil personas, de esos solo votó el 55%, o sea que la abstención fue de 45%, cuando en promedio en las última 5 elecciones ha sido el 30%, es decir, 15% de los que votan habitualmente no acudieron a votar en esas elecciones. De los 4 millones 10 mil ciudadanos que acudieron a las urnas, 2 millones 154 mil votaron por Abinader, para un 52%, pero lo que equivale a un 28% de los que habrían acudido a votar si la abstención hubiese sido el 30%, como lo es tradicionalmente.

Para el próximo año el padrón de electores tiene 8 millones 74 mil inscritos, por lo que si vota el 70%, como es habitual en las últimas 5 elecciones, votarian 5 millones 651 mil electores, y para ganar en primera vuelta se necesitarían 2 millones 825 mil votos, que serían 671,900 votos mas de los que Abinader obtuvo en el 2020.

Las mismas encuestas que paga el Gobierno ha ido mostrando el declive y deterioro de Abinader, tanto como gobernante, como aspirante a reelegirse, lo que indica que lejos de poder alcanzar una votación superior al 2020, todo apunta que obstendrá menos votos, ya que el 15% que no votó en esas elecciones y que siempre vota, que se presumen votantes de la oposición, porque si hubiesen sido votos del PRM habrían sufragado en ese momento de su mayor esplendor y expectativa de triunfo, acudirán a vota en contra de la reelección, sumado a la gran cantidad de ciudadanos que se han arrepentido por haberse dejado engañar por un cambio que ha sido de reversa.
De modo que, la falta de, credibilidad de un candidato que promete mucho y cumple nada, Marcha Verde, Plaza de la Bandera, la abundancia de inflación, apagones y préstamos, el deterioro de 911, Pasaporte, el Metro, producción agropecuaria, Educación, sistema de salud, sistema energético, Programa de Medicamentos de Altos Costos, la migración y la delincuencia desbordada, la oposición unificada en un frente dispuesta a enfrentar los intentos de quedarse de Abinader, son murallas insaltables de la reelección.

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