La ministra de la Juventud y el cónsul en Juana Méndez pasan a engrosar la ya larga lista de funcionarios destituidos, lo curioso es que pocos han sido sometidos a la justicia y los casos que pudiesen ser más gordos ni siquiera han sido tocados, lo que deja un mal sabor de boca y siembra una idea que pudiese ser errada de algunos intocables en el tren gubernamental.
Pero veneno aparte, lo verdaderamente terrible es que un partido sacrifique sus miembros a diestra y siniestra solo por tendencia de opinión pública, sabiendo que esta puede ser comprada y manipulada o, ¿a Facebook lo llevaron al Congreso por rezar el Santo Rosario en familia? No, fue llevado porque la data reunida se utilizó queriendo o no para torcer la opinión pública y eso es lo que se sabe con certeza, que lo que no, sabrá Dios.
¿Entonces, que garantía tenemos si no hay un debido proceso que estamos ajusticiando en la hoguera de la opinión pública a un inocente o dejado por el contrario escapar a un corrupto? Si por opinión pública es, ni político, ni empresarios, ni policia, ni abogados, ni periodistas, ni militares debieramos tener derecho la vida, ¿saben porqué? Porque en la cultura popular todos compartimos una condición, somos ladrones sin remedio, meten a todo el mundo en el mismo saco y despotrican y difaman a lo largo y ancho de todos los medios de comunicación, la democracia tiene sus bemoles y en la era de la post verdad, todo se repite una y otra vez, hasta que termina siendo una verdad irrefutable sin contraste posible.
Esperemos que mañana cualquier sector no se proponga tumbar a nadie, porque al parecer es relativamente fácil y ni siquera se necesita mucho. No se fortalece en nada a la democracia.
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