El caso presentado por Alicia Ortega es algo para que cada familia dominicana haga una revisión interna e incluso un mea culpa, en un país donde más del 20% de las madres son adolescentes, la sexualidad temprana es la norma, que está niña enfrentase a su acosador y tuviese la confianza de hablar con su madre es un caso extraño y digno de emular, porque definitivamente la muestra es que no es la norma y que muchos padres descerebrados o sin herramientas para más posiblemente hubiesen enviado ellos mismos a sus hijas pensando que saldrían de la pobreza.
Lo peor es que al parecer las autoridades habían sido puestas sobre aviso y nueva vez la investigación solo será llevado a cabo primero, porque la prensa se hizo eco y segundo, porque la niña en cuestión no es de un perfil extremadamente empobrecido.
Lo terrible es que si fuese una niña de un barrio cualquiera la discusión hoy fuese muy distinta y eso también debe de llamarnos a reflexión, hoy la conversación fuera: que hacía la niña en otro lado que no fuese en su casa, hablando de que hacía ella conversando con un desconocido, porque tenía acceso a un dispositivo electrónico o redes sociales o de cuántas millas tiene o deja de tener, dejando de lado que un adulto estaba violando la ley y punto.
Lástima que esta reflexión no saldrá más que en unos cuantos periódicos y todos seguiremos criando a nuestros hijos a nuestra manera sin entender que esta sociedad nos exige un chin más.
elpregonerord@gmail.com el



