Opinión

La educación: ¿emancipadora o reproductora de élites?

Por: Frank Hernández

El Alquimista.


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¿Acaso la educación fue creada para los ricos? Si nos remontamos a la cuna de la educación en Grecia, vemos que esta se inició con pedagogos y maestros como Sócrates, padre de la filosofía —la filosofía que se divide en dos Etapas: la presocrática y la socrática.

Aristóteles, que tuvo grandes alumnos, como Alejandro Magno, rey de Macedonia y conquistador de un vasto imperio.

Es claro que esos maestros seleccionaban a sus alumnos.

En la antigüedad, los aristócratas y nobles educaban a sus hijos para que estuvieran preparados y pudieran dar continuidad a su linaje.

Si bien es cierto que la educación debe ser emancipadora y revolucionaria para cada materia prima que es el estudiante, cada alumno representa una familia diferente y una estructura compleja.

La pérdida del respeto en la educación ha sido el talón de Aquiles.

Eliminar las asignaturas de Moral y Cívica ha provocado el estancamiento educacional, la ruptura social, cambios a su alrededor y un mal que se va agudizando. Gracias a Dios y se colocaron de nuevo.

Moral que trabaja con la integridad y accionar del individuo, Cívica, que trabaja con el Civismo, símbolos Patrios, con los derechos y deberes y ética ciudadana, que trabaja con los principios, con la integración de los valores.

El espejo cultural como cimiento de la sociedad muestra que los estudiantes tienen una influencia de otros países desarrollados que poseen una muy mala calidad educativa.

Esta influencia negativa es una batalla constante para los docentes.

Una aula no debería tener más de 20 estudiantes; la educación debe ser casi personalizada, ya que un docente tiene que lidiar con los conflictos que el alumno trae de su hogar y con los cambios de conducta.

El currículo educativo de la República Dominicana es abierto, flexible y participativo, de estructura constructivista.

Este currículo sirve tanto para la educación pública como para la privada.

Si nos extrapolamos a años anteriores, no existía el 4% del PIB destinado a educación y había muchas precariedades.

Aun así, en las décadas de los 80 y 90, la educación gozaba de respeto y responsabilidad por parte de los padres.

La educación, desde la Primera República en 1844, ha sufrido procesos políticos, sociales y culturales.

En 1809 comenzamos con la España Boba, una falta de interés por parte de la Corona Española, hasta llegar a la primera independencia, la efímera de José Núñez de Cáceres, en 1821.

Ese proceso fue volátil. Luego llegó Jean-Pierre Boyer, con 22 años de opresión haitiana.

En ese proceso desapareció la educación por completo, incluso la universidad Santo Tomás de Aquino (hoy UASD).

Tras la Independencia Nacional en 1844, hubo un intervalo de 12 años de luchas constantes, hasta 1856.

Luego vino la anexión a España (1861) hasta el final de la Guerra de la Restauración (1865). Allí la educación quedó frenada.

La educación tomó un giro con la llegada del gobierno de la primera espada restauradora, Gregorio Luperón (1879-1880), solo un año de duración —recordar que el período presidencial era de dos años—. Luperón se llevó la casa de gobierno a su ciudad natal, Puerto Plata.

Fue entonces cuando Gregorio Luperón, trajo la revolución educativa al considerado padre de la educación: Eugenio María de Hostos.

Con este erudito nació el pensamiento crítico Científico de la educación.

En 1880 nació la Escuela Normal, un sistema científico, educativo y transformador.

Luego continuó con la gestión presidencial del padre Fernando Arturo de Meriño (1880-1882) y después Ulises Heureaux (Lilís) (1882-1884), quien continuó la reforma hostosiana.

La graduación de maestros fue una verdadera revolución.

Es muy cierto que Lilís enfrentó a los sectores conservadores.

La República Dominicana tenía un 80 % de analfabetismo, por lo que el presidente Lilís creó la Ley General de Estudios (1884), con autoría de Hostos, para organizar e impulsar la educación.

La educación está muy fragmentada. Primero, el estudiante de educación en las universidades debería pasar un filtro educativo que le dé seguimiento para medir si tiene las competencias necesarias.

Se supone que las universidades deben capacitar y preparar a los estudiantes, llevar un registro para saber si ese estudiante puede seguir con la.

Si las universidades tienen la facultad y el rol de preparar profesionales, ¿por qué se debe dar un examen de oposición para la inclusión de un nuevo docente?, eso es para controlar la población educativa; de esa manera, si el estudiante reprueba, no es culpa del sistema.

Lo económico como prioridad

A medida que han mejorado los sueldos de los maestros, nuevos estudiantes sin vocación toman la decisión de estudiar la carrera educativa, provocando una sobrepoblación, quitando el alma misma a la educación.

La supervisión debe estar aplicada por un sistema que esté por encima del docente.

La educación es muy burocrática: los procesos de documentación y planificación aniquilan al docente.

La evaluación de desempeño realizada deja claro que los docentes estaban esperando la mejora salarial, aunque con miedo, algunos, debido a su poca preparación.

Un gran error es no decir las fortalezas y debilidades que poseen los maestros luego de una evaluación.

Esto no permite que realicen cambios para mejorar, porque si ellos no saben en qué fallaron, no pueden cambiar.

Hay un concepto vital que comprender: la educación financiera.

Estos maestros, cuando obtienen el nombramiento, muchas veces sin vehículos ni casas, son víctimas del sistema financiero.

La administración es muy mal manejada, provocando un estancamiento financiero en el docente.