Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – La comunicadora Isis Álvarez lanzó una advertencia sobre el auge de figuras sin trayectoria política que aspiran a posiciones de poder apoyadas únicamente en su fama o popularidad, al considerar que América Latina atraviesa una etapa en la que “cualquiera entiende que puede ser presidente” solo por ser conocido y mostrarse rebelde frente al gobierno de turno.
Álvarez sostuvo que se vive “la era del outsider” en la región, una tendencia en la que personalidades ajenas a la política tradicional buscan abrirse paso en los procesos electorales sin necesariamente contar con la preparación, la estructura o el conocimiento del terreno político que exige una candidatura de alto nivel.
La comunicadora fue enfática al señalar que la experiencia internacional demuestra que los outsiders no siempre ofrecen buenos resultados.
“Los outsiders no han quedado bien en el mundo. Tenemos más ejemplos de los que no han quedado bien que de los que han quedado bien”, expresó, al cuestionar la idea de que la fama por sí sola pueda traducirse en liderazgo efectivo o en una gestión exitosa.
Isis Álvarez también advirtió a quienes creen que la popularidad basta para conquistar el poder que una elección no se gana únicamente con presencia mediática o con una imagen pública conocida. A su juicio, el voto no lo arrastra la fama, sino el trabajo político, la logística, la estructura y la capacidad de conectar con las necesidades reales de la ciudadanía.
“La fama no hala el voto ni lo deposita en la urna; lo deposita el trabajo, la operatividad, la logística, la estructura política”.
La comunicadora, quien además subrayó que en República Dominicana hay un factor determinante que ha cambiado en los últimos años: el discurso político y la forma en que los candidatos se relacionan con el electorado.
Sus declaraciones se producen en medio de un contexto regional en el que cada vez más figuras del entretenimiento, la comunicación y las redes sociales muestran interés en incursionar en la política, apelando a su nivel de reconocimiento público como carta de presentación ante el electorado.
Con sus palabras, Álvarez pone sobre la mesa un debate cada vez más presente en la región: si la popularidad puede sustituir la experiencia política o si, por el contrario, el ejercicio del poder requiere mucho más que fama para traducirse en resultados concretos.



