Opinión

Independencia Nacional

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Por Richard Pérez


Desde el primer Trabucazo, disparado por Matías Ramón Mella, un valiente y joven comandante, lleno de esperanzas de vivir libre e independiente, se apostaba en la antesala de la Patria, la traición de algunos cabecillas, que sus intereses siempre fueron entregarle la naciente República a manos foráneas.

No muy bien se forjaba y organizaba la nueva Nación por parte de los Trinitarios, cuando a solo 17 años ya los deseos entreguistas de Santana, se materializaban. Desde entonces se han combinados tres tipos actores, unos unificacionistas, otros entreguistas a potencias extranjeras y los verdaderos dominicanos defensores de la Independencia y la Soberanía.

Cabe destacar que en el momento del estallido por la separación, Haití era una de las más grandes potencias militares del Caribe, mientras los dominicanos no teníamos la capacidad logística, financiera y mucho menos bélica para enfrentar tal poderío. Sin embargo, el sentimiento patriótico y los deseos de Independencia, nos transformó en una gran tormenta que arrazaró con los invasores.

Durante toda la Primera y Segunda República, incluyendo la historia contemporánea, las amenazas a nuestra Soberanía, estaban circunscritas a los deseos de la apropiación por parte de los europeos, debido a nuestro posicionamiento estratégico. Pero desde los años 60’s hasta fecha, la presión internacional es por la unificación. Por ello se inventan todo tipo de subterfugios, para justificar su accionar desconsiderado, en contra de la Patria e intentar rebozarnos de epítetos y calificativos denigrantes en un mundo globalizado.

En cada etapa crítica de nuestra historia, los y las dominicanos y dominicanas hemos actuado con valentía y fervor patriótico, defendido nuestra tierra de los invasores, tanto de los que están más allá de nuestras aguas, como de los vecinos.
Sabemos que la lucha y las batallas serán interminables, pero nuestro compromiso y deseo de vivir libres, Independientes y de defender nuestra Soberanía serán perennes como la hiedra.